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lunes, 11 de enero de 2016

Los signos de fuego y la individuación

Probablemente los signos de fuego sean los más ingenuos de todos los signos; en estricto orden de llegada (aries, leo, sagitario). La razón es que el fuego -el deseo- que portan les obliga a percibir el mundo desde un lugar de inevitable autoreferencia, obviando el aprendizaje que llega a través del tiempo y de su materialización. Su talento, diría Carutti, es su mismo detrimento. Son capaces de inspirar y jalar a otros a través de la intensidad de su experiencia subjetiva pero esta subjetividad constituye su misma prisión perceptiva. Esta prisión es algo que comparten todos los signos pero su cualidad depende de la percepción -"y creación"- con la que construyen el mundo y son construídos por el mundo.En el caso de los signos en fuego, el deseo se adhiere y conforma su ego haciendo que brille, pero también cegándoles ante otras visiones y compresiones de una realidad que es siempre inacabada porque es siempre construída. Su grado de flexibilidad para albergar e integrar otras visiones de la realidad se afloja según este fuego se va consumiendo en si mismo, haciendo que el ego pueda dejar paso y asimilar el trasfondo de su propia identidad trascendente, es decir, intersubjetiva. Este es el proceso que Jung, un Leo, definió con el nombre de individuación.

lunes, 20 de abril de 2015

Maktub (desde el primer Aries)

Una de las conclusiones fundamentales de la visión de Carutti sobre los procesos (y, en relidad, de toda Astrología), es la implicación de todo en todo.
Me explico: Si cualquier carta de cualquiera de los ahora engastados en el tiempo (Saturno) es, en realidad, el retrato, o el modelo, del Universo en ese preciso momento, de ello se deduce necesariamente que toda carta posible estaba ya prefigurada, en su orden exacto, desde el mismo Big Bang (o primer Aries), ya que en ese estallido primordial se contiene el ordenado proceso de desarrollo de la manifestación desde entonces hasta este momento y cualquier futuro imaginable  ( si es que esta forma de expresarlo tiene algún sentido).
Mi carta y tu carta y toda carta ( o, mejor dicho, la carta a la que pertenecemos) había de sobrevenir necesariamente como momento de proceso inevitable. Saturno, en realidad, contenido en Aries. Saturno y tú y yo y la entera manifestación del centro.


viernes, 17 de abril de 2015

¿Alguna idea?

De todos los tránsitos de la energía de un signo a otro, el que más me cuesta comprender es el de Piscis a Aries.
¿Alguna idea?

miércoles, 15 de abril de 2015

Ouroboros


 El Auryn, de la película Neverending Story, basada en el Ouroboros

Todo es nuevo
y viejo a la vez:
Piscis y Aries
Saturno y Urano
cogidos de la mano
en cada cosa
se crean
y se destruyen
una vez y otra
en un viaje
sin principio
ni fin.

domingo, 12 de abril de 2015

Una reflexión sobre el ascendente

Todo ascendente, sea del signo que sea, es también Aries, y dice ( entre otras cosas) de cómo son los comienzos para esa entidad.

jueves, 9 de abril de 2015

Virgo y la postergación





Según Carutti, la mayor disfuncionalidad que emerge de la tendencia implícita en la energía de Virgo a contemplar e intentar comprender el mundo en vez de actuarlo, es la postergación. Concuerdo. 

Añado: aquí Virgo, como complemento, necesitaría actuar y dar salida a la energía de Aries que hay acumulada en su interior. Desentendiéndose de si en esa acción hay más o menos auto-conciencia, ya que Virgo tiende a postergar la acción porque necesita siempre comprender del todo el por qué del movimiento, y dado que el movimiento nunca se cierra, nunca puede comprenderlo y nunca actúa.

Signos y patologías



Los Caballeros del Zodiaco, o Saint Seya, de Masami Kurumada


La dificultad de integrar el poder y la pureza del arquetipo dentro del psiquismo humano aumenta conforme avanzamos en la complejidad de los signos. Esto crea una patología que podría definirse como caracteriológica, y que se va a identificar con los niveles mas bajos de lo que Carutti llama el cilindro de energía de cada signo. 

Así, las patologías crecen también en complejidad según el signo al que pertenezcan. La impulsividad en Aries, la posesividad de Tauro, y la hiperactividad de Géminis dan lugar a la simbiosis o la dependencia de cáncer, al narcisismo de Leo, y la obsesividad de Virgo. A su vez, estas conforman la histeria de Libra, la perversión de Escorpio, y el dogmatismo de Sagitario. Estos desembocarán en la superyoización de Capricornio, en la marginalidad de Acuario y la desubicación y el escapismo de Piscis. 

Y vuelta a empezar porque en el Zodiaco todo es circular y una energía sólo se transforma en otra en ciclos de complejidad creciente.