Impresionante, el tratamiento caruttiano de la Casa XII y los planetas en esa ubicación. No tanto a nivel astrológico, que también, sino como descripción de los arquetipos, en todas sus facetas, "positivas", "negativas" y lo que queda en medio. Y, más allá de esos arquetipos, la cualidad de la energía que los conforma.
Para comprender.
Un espacio para reflexionar y debatir sobre astros, sueños, mitos, arquetipos y... todo lo demás.
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viernes, 22 de julio de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
Carutti: Lo esencial
Lo esencial de Carutti, en una charla imprescindible: "Carutti completo".
Se trata de un vídeo, pero no consigo postearlo.
Dejo, pues, la referencia
https://m.youtube.com/watch?sns=fb&v=lrjLN_8O1Ek
Se trata de un vídeo, pero no consigo postearlo.
Dejo, pues, la referencia
https://m.youtube.com/watch?sns=fb&v=lrjLN_8O1Ek
miércoles, 17 de febrero de 2016
Más allá de Carutti...
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| Eugenio Carutti, Creador de Casa XI y mentor |
Eugenio Carutti no ha creado, rigurosamente, una escuela de astrología. Ha creado una escuela, digamos, de reeducación perceptiva, de la cual, la astrología, o la mirada astrológica, puede ser la base, pero que al final se convierte solo en otra herramienta al servicio de la evolución de la conciencia. Conciencia entendida como núcleo de percepción de identidad que va integrando poco a poco todo lo que ha excluído y que le llega como destino.
El salto evolutivo que propone semejante forma de practicar la astrología, o mejor dicho, el mérito de haber sido capaz de reconocer en la astrología una herramienta al servicio de un cambio de percepción, no tiene parangón con ninguna otra escuela o forma de hacer astrología que conozca. En ese sentido, dudo que en los próximos años surja una escuela de astrología de la profundidad y el calado que ha creado Carutti. Surgirán muchas escuelas que reflejen en variados sentidos la necesidad de experimentar la energía de los planetas transpersonales en la astrología, pero solo algunas escuelas que se conviertan en instrumentos de transformación y mediación entre las energías transpersonales y la psique. La Casa XI creada por Carutti es un instrumento de mediación. De descentramiento vicularizante. Carutti representa en astrología lo que Jung lo ha sido para la psicología. Carutti ha creado escuela, y en esta escuela han surgido astrólogos que han comprendido e integrado su trabajo y que lo harán evolucionar de muy distinta manera, igual que después de Jung aparecieron un sin fin de corrientes y psicólogos que se nutrieron y se inspiraron de su obra y que evolucionaron a partir de ella.
Pero es este a partir de lo que quiero hablar aquí. Solo he leído artículos y textos de dos profesores de la Casa XI y en los dos he encontrado una integración y una comprensión vasta profunda del mensaje de Carutti. Una es Martina Carutti y otro es Alejandro Lodi. Ambos tienen sus respectivos blogs con artículos ( https://alejandrolodi.wordpress.com/articulos/) (http://martinacarutti.blogspot.com.es) que animo a leer desde aquí. En ambos blogs encontrarán distintos artículos sobre los temas principales y sobre todo el proceso que se enseña en Casa XI, algunos de los cuales, hemos referido en este mismo espacio.
Sin embargo, leyendo una selección de algunos artículos de ambos astrólogos y autores me he topado con la sensación de que esa necesaria evolución y síntesis más allá del terreno astro-psicológico conquistado por Carutti no ha llegado. Que ambos están aun bajo la sombra y la luz de su mentor. Probablemente porque la revolución perceptiva que propone, que lleva años experimentar e integrar, no sólo conceptualmente, sino sobre todo, en esto consiste el programa de la escuela, experimentalmente, aun está por vivirse, y por lo tanto, no será superable hasta que se viva.
Sin embargo, leyendo una selección de algunos artículos de ambos astrólogos y autores me he topado con la sensación de que esa necesaria evolución y síntesis más allá del terreno astro-psicológico conquistado por Carutti no ha llegado. Que ambos están aun bajo la sombra y la luz de su mentor. Probablemente porque la revolución perceptiva que propone, que lleva años experimentar e integrar, no sólo conceptualmente, sino sobre todo, en esto consiste el programa de la escuela, experimentalmente, aun está por vivirse, y por lo tanto, no será superable hasta que se viva.
Este proceso experimental coincide en muchos puntos con la idea de un astrochamanismo del que ya hablamos con anterioridad en este espacio, ya que tiene como base común un movimiento en el mecanismo perceptivo, algo que ha sido trabajado por los chamanes de todas las tradiciones. En este sentido, la astrología tiene exactamente la misma función.
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| Martina Carutti, psicóloga analítica, astróloga y mentora en Casa XI |
Pero esta percepción de estar aun bajo la sombra del padre (literalmente, en el caso de Martina) no es meramente de carácter sensitivo. No es que yo lo sienta o me lo parezca. Es también una constatación al analizar el desarrollo de los mismos conceptos que proponen en sus escritos, de cómo lo hacen y de que conclusiones derivan de los mismos. En el caso de Martina Carutti, probablemente por su formación psicológica tanto como por la configuración de su propio mandala zodiacal, hay menos interés en una discusión teórica sobre los pilares conceptuales que vertebran la obra de Carutti y más interés en hacerlos permeables y asequibles a sus repercusiones psicológicas, es decir, a sus efectos en la psique y en la vida. En el caso de Alejandro Lodi se constata una evolución de sus primeros artículos a los últimos en el sentido de un tránsito de un marco teórico abstracto y a otro mas pragmático y más concreto, sobre todo mas crítico con los quistes subjetivos y personalistas que infectan el tejido del mundo de la astrología psicológica, aunque también la crítica se hace extensible a otros muchos ámbitos, no necesariamente relacionados con el mundo de la astrología, pero sí, inevitablemente, con el mundo de los arquetipos.
En todos sus artículos, tanto de Martina como de Alejandro, hay una base conceptual formidable, y un proceso cognitivo lúcido y a veces, no siempre, brillante, pero aun no se saborea un signo inequívoco de pensamiento propio. Es decir, de integración con el propio destino. Esto es comprensible, porque si la luz que aporta aun el revolucionario enfoque de Carutti no ha sido aun debidamente comprendida, menos lo es la sombra que corresponde a semejante luz.
En todos sus artículos, tanto de Martina como de Alejandro, hay una base conceptual formidable, y un proceso cognitivo lúcido y a veces, no siempre, brillante, pero aun no se saborea un signo inequívoco de pensamiento propio. Es decir, de integración con el propio destino. Esto es comprensible, porque si la luz que aporta aun el revolucionario enfoque de Carutti no ha sido aun debidamente comprendida, menos lo es la sombra que corresponde a semejante luz.
Pero eso es otra cuestión, y por supuesto, mi propio enfoque. Hay un artículo de Lodi, Apuntes sobre una astrologia del siglo XXI, publicado anteriormente en este mismo espacio, que presenta un desglose y síntesis (traducida y en su estilo) del cambio perceptivo que supone el enfoque psico-astrológico de la Casa XI. Las conclusiones a las que llega se corresponden, lógicamente, a su propia idiosincrasia, pero no son conclusiones muy lejanas a las que se ven también en los diálogos que ha mantenido con su mentor, publicados dentro de su propio blog. En estos diálogos es donde mejor se puede observar, usando la lente adecuada, este vivir aun bajo la luz, y por lo tanto bajo la sombra, del padre. Cosa que de alguna forma aun hacemos todos los que hemos reconocido lo que Carutti está realmente haciendo a través de la herramienta de la astrología.
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| Alejandro Lodi, escritor, astrólogo y mentor en Casa XI |
Pasar un largo periodo a la sombra de este gigante es inevitable porque su tamaño es su tamaño, pero el algún punto hay que cuestionar incluso los fundamentos de su misma revolución copernicana. Cuestionar no significa negarlos sin ninguna base porque una vez asimilados son ya incuestionables, sino averiguar si aun es posible llegar todavía más lejos de la propia Casa XI, y del entorno que significa. Por supuesto, este ir mas lejos no es una tarea que pueda realizar ningún ego, sino que dependerá enteramente de cual sea el destino de cada astrólogo. Es posible que el destino de muchos astrólogos formados en el fértil suelo de la Casa XI sea, en los próximos decenios, traducir en distintos registros perceptivos la profundidad y la extensión del mensaje de Carutti, que por supuesto, no es el mensaje de Carutti, sino el mensaje de lo que ha percibido Carutti, y que definitivamente, ha sido y sigue siendo algo distinto. Una Realidad Vinculante.
Y no es que Carutti haya roto el molde y haya descubierto América. Chamanes o budistas contemplan esta realidad vinculante y trabajan dentro de su sistema un cambio de percepción para adecuarse en todo lo posible a ella desde hace miles de años. Lo que ha hecho Carutti es decir sin tapujos que la astrología es un tipo de mapa que enseña el camino a un cambio perceptivo. Carutti no ha reinventado la astrología, simplemente ha percibido y explicado su función más profunda. Y su función mas profunda es expresar como funcionan los distintos registros perceptivos, como se asocian, y como es posible integrarlos poco a poco en cada ciclo a través de una apertura y permeabilización progresiva de la conciencia. Esto por resumir, porque el destino de este hombre consistía en ser un genio inspirador para otros muchos.
Y no es que Carutti haya roto el molde y haya descubierto América. Chamanes o budistas contemplan esta realidad vinculante y trabajan dentro de su sistema un cambio de percepción para adecuarse en todo lo posible a ella desde hace miles de años. Lo que ha hecho Carutti es decir sin tapujos que la astrología es un tipo de mapa que enseña el camino a un cambio perceptivo. Carutti no ha reinventado la astrología, simplemente ha percibido y explicado su función más profunda. Y su función mas profunda es expresar como funcionan los distintos registros perceptivos, como se asocian, y como es posible integrarlos poco a poco en cada ciclo a través de una apertura y permeabilización progresiva de la conciencia. Esto por resumir, porque el destino de este hombre consistía en ser un genio inspirador para otros muchos.
Carutti nos ha inspirado. Nos ha enseñado la realidad vincular en un lenguaje que al contrario que las tradiciones orientales, vibra con la propia idiosincrasia de nuestra cultura occidental. Ha situado el lugar exacto en el que se ha enquistado la conciencia humana (entre cáncer y leo) y a partir de ahí, ha intentado explicar o traducir lo que está mas allá de ella. Y también, porque es necesario, lo que es necesario hacer para crecer a una percepción que sea capaz de percibir la realidad como un todo vincularse adecuadamente con ella y dentro de ella.
Lo que pueda haber más allá de Carutti en astrología es, para mí, un misterio. Habrá evidentemente, significaciones y aplicaciones sin número. Pero serán, la mayoría, desde este enfoque astrológico.
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| Carutti hablando sobre la vincularidad y la inteligencia planetaria |
Personalmente, no estoy interesado en las formas que adopte la astrología a partir de su aporte. Lo que me ha enseñado la astrología de Carutti es, sobre todo, a reconocer el mecanismo del mandala zodiacal, como representación occidental de otros mandalas que por una cuestión cultural, siempre me fueron mucho menos comprensibles. Me ha enseñado a ver en el propio zodiaco el mandala arquetípico de la psique occidental.
Una vez reconocido este mecanismo, existen multitud de opciones. Uno puede optar por convertirse en un buen astrólogo al servicio del cambio del registro perceptivo, dado que toda forma de practicar astrología es practicar siempre una forma de percepción, o puede aplicar este insight a multitud de otras áreas mientras contempla por el rabillo del ojo que implicaciones astrológicas tienen. Personalmente me inclino por esto último por varias razones. Primera, porque creo que adentrarse en el océano del mundo astrológico conlleva el inevitable encuentro con las corrientes y las marismas de una arbitrariedad que aun se encuentran en este mundo, y con las que tengo muy poca paciencia para convivir pacíficamente. Es decir, las posturas arbitrarias que aun existen en la astrología, me sacan de mis casillas, porque hay tantas posturas como auto-justificaciones de los respectivos egos de los astrólogos. Segunda, y mucho mas importante, porque considero mucho mas interesante que aplicaciones reales puede tener, fuera del contexto astrológico, practicar este cambio de percepción. Además, fuera de este contexto, es mas fácil poner a prueba todas esas cosas que se refuerzan y se reafirman cuando uno nada con los mismos peces.
Una vez reconocido este mecanismo, existen multitud de opciones. Uno puede optar por convertirse en un buen astrólogo al servicio del cambio del registro perceptivo, dado que toda forma de practicar astrología es practicar siempre una forma de percepción, o puede aplicar este insight a multitud de otras áreas mientras contempla por el rabillo del ojo que implicaciones astrológicas tienen. Personalmente me inclino por esto último por varias razones. Primera, porque creo que adentrarse en el océano del mundo astrológico conlleva el inevitable encuentro con las corrientes y las marismas de una arbitrariedad que aun se encuentran en este mundo, y con las que tengo muy poca paciencia para convivir pacíficamente. Es decir, las posturas arbitrarias que aun existen en la astrología, me sacan de mis casillas, porque hay tantas posturas como auto-justificaciones de los respectivos egos de los astrólogos. Segunda, y mucho mas importante, porque considero mucho mas interesante que aplicaciones reales puede tener, fuera del contexto astrológico, practicar este cambio de percepción. Además, fuera de este contexto, es mas fácil poner a prueba todas esas cosas que se refuerzan y se reafirman cuando uno nada con los mismos peces.
Nada más puedo decir. De momento, como tantos otros, a nivel astrológico, vivo aun bajo la sombra de Carutti. Pero con ac en capricornio esto no durará mucho porque mi destino es convertirme en un padre para mí mismo. Esto me exigirá, llegado el momento, dejar atrás todo lo que estoy aprendiendo con él. Someterlo a examen, que en términos vitales significa entregarlo en manos del destino y de la vida para que lo verifique. Como me ha sucedido siempre, lo que la vida no considere oportuno guardar el registro en mi propia memoria celular, no me interesa, o me dejará de interesar pasado un tiempo. Pero esto aun, a día de hoy, es mucho decir.
lunes, 11 de enero de 2016
Un libro importante
"Inteligencia planetaria", de Eugenio Carutti, es tal vez el libro más importante que he leído en mi vida.
Complejo, genial y revolucionario, se trata de uno de los más poderosos instrumentos de ampliación y transmutación de conciencias que me ha sido dado conocer.
Sólo puedo decir que estoy profundamente agradecida de que haya llegado a mis manos. Y que envidio con igual profundidad a la gente del grupo que está siguiendo el proceso, en Casa XI, bajo la dirección del autor.
Complejo, genial y revolucionario, se trata de uno de los más poderosos instrumentos de ampliación y transmutación de conciencias que me ha sido dado conocer.
Sólo puedo decir que estoy profundamente agradecida de que haya llegado a mis manos. Y que envidio con igual profundidad a la gente del grupo que está siguiendo el proceso, en Casa XI, bajo la dirección del autor.
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Los signos de fuego y la individuación
Probablemente los signos de fuego sean los más ingenuos de todos los signos; en estricto orden de llegada (aries, leo, sagitario). La razón es que el fuego -el deseo- que portan les obliga a percibir el mundo desde un lugar de inevitable autoreferencia, obviando el aprendizaje que llega a través del tiempo y de su materialización. Su talento, diría Carutti, es su mismo detrimento. Son capaces de inspirar y jalar a otros a través de la intensidad de su experiencia subjetiva pero esta subjetividad constituye su misma prisión perceptiva. Esta prisión es algo que comparten todos los signos pero su cualidad depende de la percepción -"y creación"- con la que construyen el mundo y son construídos por el mundo.En el caso de los signos en fuego, el deseo se adhiere y conforma su ego haciendo que brille, pero también cegándoles ante otras visiones y compresiones de una realidad que es siempre inacabada porque es siempre construída. Su grado de flexibilidad para albergar e integrar otras visiones de la realidad se afloja según este fuego se va consumiendo en si mismo, haciendo que el ego pueda dejar paso y asimilar el trasfondo de su propia identidad trascendente, es decir, intersubjetiva. Este es el proceso que Jung, un Leo, definió con el nombre de individuación.
lunes, 4 de enero de 2016
Inteligencia planetaria
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| Carutti: Inteligencia planetaria |
"Inteligencia planetaria", el último libro de E. Carutti. Impresionante y revolucionario desde la primera página. Imprescindible para comprender... de otra manera. Para ampliar(nos).
De nuevo, una revolución copernicana. Esta vez, de la visión del mundo y de nosotros mismos.
jueves, 6 de agosto de 2015
Una Astrología no-dual
En realidad, la visión de Carutti corresponde a lo que podríamos llamar una Astrología no-dual.
jueves, 30 de julio de 2015
Más sobre la Luna
Para Carutti, en lo que hace a la Luna, mecanismo (regresivo) y talento (adaptativo) están íntimamente engarzados.
El trabajo con la Luna
"Trabajar la propia Luna es ir a donde uno tiene miedo, darse cuenta de la terrible resistencia a quedarse en esa situación que da miedo."
(Carutti)
(Carutti)
martes, 23 de junio de 2015
Saturno e individuación
"...Saturno no sólo va a ser el superyo, sino que también puede ser la conciencia de los propios límites y de la propia índole diferenciada, en relación con los hábitos, tradiciones y costumbres de la sociedad. Es decir, Saturno también puede ser la propia estructura singular. Esto es importante, porque nos está indicando que el trabajo con Saturno tiene que ver con desarmar el superyo para que quede la conciencia de la propia estructura."
(Carutti)
Saturno
"La función de Saturno, entonces, parece obvia. Uno ve con claridad que es absolutamente necesaria e imprescindible... Como función, es obvio que esta es una energía impersonal por excelencia. Es el movimiento mismo de los astros... En realidad, es un movimiento impersonal, ordenado, pero nosotros, los seres humanos, ante estos movimientos objetivos, los tomamos de un modo personal. Así, hay en nosotros una suerte de animismo básico, idéntico al del bebé que empieza a gatear, se lleva por delante la pata de la mesa y dice " ¡mala, la mesa!"... Es decir, al personalizar lo impersonal, esto va a aparecer como algo frío, autoritario y malo, que " no me tiene en cuenta..." Esto es lo real: Saturno no tiene en cuenta lo subjetivo y personal. No se trata de que el Universo haya creado la muerte "para uno", sino que, en el orden de las cosas, el Universo cuenta con la muerte... En Saturno tomamos contacto con leyes que trascienden a todo deseo de la parte. Si el deseo de la parte no coincide con la ley, entonces no podrá ser satisfecho... La función de Saturno es el límite..."
(Carutti)
domingo, 7 de junio de 2015
Planetas y signos
Carutti insiste en que los planetas no son como los signos que rigen.
También -y esto me parece muy importante- enfatiza en que el signo en que se encuentra un planeta con frecuencia lo "malforma" al teñirlo con su energía, sobre todo en casos como exilios y caídas. Esto significa un intenso trabajo de discriminación para acceder a la función planetaria lo más limpia posible de influencias, en cierta manera, espureas.
También -y esto me parece muy importante- enfatiza en que el signo en que se encuentra un planeta con frecuencia lo "malforma" al teñirlo con su energía, sobre todo en casos como exilios y caídas. Esto significa un intenso trabajo de discriminación para acceder a la función planetaria lo más limpia posible de influencias, en cierta manera, espureas.
sábado, 6 de junio de 2015
Ya no es hora
"En realidad, quienes dicen " ¡qué desgracia!" es porque quisieran estar viviendo otra etapa del despliegue del Universo, lo cual es desear desde la conciencia algo que ya no es hora de desear."
(Carutti)
(Carutti)
Ser el sistema solar
"La astrología se basa en que cada uno de nosotros es el sistema solar en determinada posición."
(Carutti)
(Carutti)
martes, 2 de junio de 2015
Carutti: Inteligencia planetaria
Carutti: Inteligencia planetaria
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lunes, 27 de abril de 2015
Luna y Complejo materno
El concepto de Luna de Carutti podrìa asimilarse al complejo materno jungiano, ese lugar interior, a la vez refugio y prisión, que otras corrientes llaman zona de comodidad, y cuya acolchada calidez nos adormece, nos convierte en postergadores indefinidos y, en definitiva, nos impide crecer y desarrollar nuestro potencial.
Ni que decir tiene que ese aspecto de la Luna es real. Pero se trata sólo de uno de los muchos rostros de la Diosa Blanca.
Hablaremos de los demás en otro momento.
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domingo, 26 de abril de 2015
Luna
Que ese inmenso símbolo del Yin sea simplemente... " el refugio de la memoria", eso... ni aunque lo diga mi admirado Eugenio Carutti.
Más, en próximos posts.
Más, en próximos posts.
viernes, 24 de abril de 2015
Carutti: a hombros de Jung
Para Jung, un arquetipo es un campo que confiere forma. Un campo mórfico capaz de estructurar, a semejanza de un sistema de cristalización, que confiere su estructura al cristal, sin ser cristal. En cambio, lo que usualmente se entiende como arquetipo sería lo que Jung llama imagen arquetípica. Y es que una cosa es el arquetipo conformador, y otra las distintas formas en las que cristaliza.
El arquetipo está, además, en un inconsciente colectivo que va mucho más allá del psiquismo, habitando un espacio liminar que llega a conectar con ese supuesto afuera al que llamamos mundo exterior, e incluso mundo material.
Es este concepto jungiano de arquetipo el que Carutti parece haber usado para construir una visión de la astrología que es, probablemente, la más profunda y compleja hasta hoy existente. Y es que todos los conceptos astrológicos, signos, planetas, carta, etc., tal y como los presenta Carutti, son, en realidad, arquetipos en el sentido literal del término, siendo el mandala astrológico, con su centro y su periferia como distintos aspectos de lo mismo. equivalente al Self jungiano, ese misterio que puede, en palabras de Jung, reclamar parentesco con cristales, bestias y dioses.
En cuanto al proceso de individuación, puede, desde mi punto de vista, ser comparado al lento proceso de encarnación de cada carta particular, a través del individuo que es esa carta, a la manera humana, o que es la expresión humana de ese particular desequilibrio del Todo que es una carta.
Ciertamente, Carutti, al utilizar el legado jungiano como cimiento para su propia construcción, sigue siendo un creador por derecho propio, y un creador genial, que no por ello deja de ir a hombros de gigantes, del mismo modo que Darwin se basó en Mendel y Malthus, asimilándolos y trascendiendolos, para construir su teoría de la evolución por selección natural.
Porque lo real, y también el paisaje humano, puede ser modelizado por una red de cartas. Y toda creación es, finalmente, una creación colectiva.
jueves, 23 de abril de 2015
Carutti el jungiano
"Si he subido tan alto, es porque iba en hombros de gigantes."
(Newton)
Cuanto más reflexiono, más cuenta me doy de hasta qué punto ha bebido Carutti de la fuente jungiana, y hasta qué punto sus conceptos de Carta natal, destino, isomorfismo holográfico ser-carta-momento- todo, sincronicidad cielo-tierra... y tantos otros, son, en realidad, conceptos jungianos llevados a sus consecuencias lógicas ( no necesariamente últimas) y traducidos a lenguaje astrológico.
(Newton)
Cuanto más reflexiono, más cuenta me doy de hasta qué punto ha bebido Carutti de la fuente jungiana, y hasta qué punto sus conceptos de Carta natal, destino, isomorfismo holográfico ser-carta-momento- todo, sincronicidad cielo-tierra... y tantos otros, son, en realidad, conceptos jungianos llevados a sus consecuencias lógicas ( no necesariamente últimas) y traducidos a lenguaje astrológico.
Desarrollaré el tema en próximas entradas.
miércoles, 22 de abril de 2015
Carutti sobre el Ascendente
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"Ahora bien, la energía zodiacal que asciende, "entra" en la existencia como núcleo de una casa y, por ello, su relación con el psiquismo comparte los principios que hacen al Sistema de Casas.
Al ser una energía zodiacal que se manifiesta a través del espacio de las casas, como cualquier otra área de experiencia, está diciendo que el centro del mandala irradia allí una energía de un determinado signo que voy a experimentar, en principio, como externa a mí.(....)
Podemos deducir, por analogía con Aries-tomando al Zodiaco como matriz de significación de las casas- que consiste en una irradiación amorfa de energía que se manifiesta en la totalidad de la existencia, que no tiene especificidad y que, en ese sentido, da color a toda mi vida. No se trata de la focalización de una energía en una experiencia tipo, sino que aparece en todas ellas, dándoles un matiz muy particular. (...)
Al mismo tiempo, no se trata de una cualidad que se manifiesta desde una interioridad para ser expresada, con sensación y conciencia de expresión; o con registro de algo-que es interior- que se está expresando en el exterior. Eso sería el Sol o eventualmente la casa V. Dentro del proceso, para que yo tenga conciencia de expresión de una energía, tengo que estár ya más adelante en la lógica del mandala, tiene que haberse desarrollado conciencia de proceso. Y esto es propio de las fases siguientes, no de la primera.
En Aries, fase I- esto es, en el Ascendente,- la energía se libera y crea campos energéticos; sucede, es algo ciego, que no implica autoconciencia. Un movimiento simbólicamente ariano, por lo tanto, es pura exteriorización. Es acto puro sin autoconciencia previa. Por eso, no es expresión ni identificación, aunque pueda ser visible para los demás que yo la irradio.
Sin embargo, como esta energía la irradio espontáneamente-y esto es un principio ariano- no la puedo reconocer en mí. La viviré como exterior, de manera que "afuera" sucederán constantemente situaciones ligadas a la energía del signo ascendente y también aparecerán personas con características de ese signo.(...)
Mi vida es experimentar el signo ascendente, hasta que en un determinado momento me identifico con él y me doy cuenta de que soy yo quien lo expresa. Si llego a este punto, la energía Ascendente estará para mí en el mismo nivel de autoconciencia que la del Sol; la única diferencia es que se nace expresando la energía del sol y no aprendiendo a hacerlo; se aprende de sus consecuencias.
La energía del ascendente implicará, de esta manera, un viaje de la conciencia por ella. un aprendizaje.(...)
Pero como dijimos, mientras se genera el campo energético correspondiente al Ascendente, se manifiesta por otro lado la energía con la que construyo identidad, básicamente el Sol, y aquella que fue fuertemente afectivizada: la Luna. Pero la energía del Ascendente estará mucho mas lejana, desde el punto de vista psíquico, porque no hace a la afectivización o al reconocimiento de sí. Es energía zodiacal pura, que no está mediada por ninguna función planetaria.
Por eso- en una clara diferenciación con el Sol- veremos que el Ascendente necesariamente, tiene que generar destino. O sea, tienen que sucederme cosas para que yo descubra que soy eso. De lo contrario, como es una energía en sí misma tan lejana a la autoconciencia, no me enteraré jamás que me pertenece o lo haré de forma muy parcial.(....)
La identificación con toda energía exteriorizada será más fácil si resuenan interiormente. Y los símbolos de más rápida resonancia interior son, como dijimos, los planetas, no los signos. Los planetas son inmediatamente asociables a funciones psíquicas, pero los signos no. (...) Los planetas- y este término incluye astrológicamente al Sol y a la Luna- son focalizadores que permiten metabolizar psíquicamente las energías zodiacales. Por ello, las energías que el hombre reconoce más facilmente como propias son las que están ligadas a los planetas que podemos llamar personales (...)
Demos ahora otra vuelta en la espiral: el Ascendente tendrá como cualidad específica ser la via de entrada para la energía zodiacal pura. O sea, la energía que no viene modulada por ningún planeta ni localizada en un área de experiencia determinada, sino situada en un nivel de conexión con el Zodiaco en sí mismo, sin focalizacion psíquica o experiencial.
Eso tiene un significado muy profundo, ya que el Zodiaco tiene que ver con la totalidad. Por lo tanto, el Ascendente es la vía mas clara a una experiencia de Totalidad. Es, en sí mismo, la entrada más directa posible para la psique, de cierta energía que no esta mezclada ni diluída por nada personalizado. Todo esto nos permite comprender cierta matriz lógica de destino. (...)
El Ascendente nos lleva a una vibración de la carta natal en el que yo estoy experimentando los signos en si mismos, no a través de las funciones psicológicas planetarias, ni de áreas de experiencia acotadas, sino a través de la experiencia global.(....)
El Ascendente es una puerta de entrada de la conciencia y de salida de la energía. La conciencia entra por el Ascendente para comprender la lógica del mandala, y la energía sale por el Ascendente en el sentido de que se expresa y establece los patrones de "mi" vida. Es decir, un signo Ascendente encierra en sí mismo un arquetipo o matriz. Para comprender cada signo ascendiendo, uno debe comprender la lógica arquetípica de ese signo. Por ejemplo, si asciende Sagitario, entonces materializo capricornianamente, me vinculo acuarianamente, mi base de identidad es pisciana, me expreso arianamente, y asi sucesivamente...La rueda gira con cierta lógica de sucesion de casas; de esta manera hay una naturaleza intrínseca en el hecho de tener el ascendente en Aries y la casa VIII en Escorpio.
Hay, en definitiva, una coherencia profunda en la matriz zodiacal. Entonces, profundizar la energía del Ascendente nos lleva a develar los secretos de nuestra estructura más profunda, los que generan la trama de la experiencia a vivir, antes de que se haga conciencia y se sintetice en cualidad.
Gran parte de nuestros problemas provienen de no darnos cuenta de que poseemos una estructura profunda.
En definitiva, uno empieza el viaje, pero este implica no solo el viaje por la energía ascendente, sino el viaje por todo el mandala. El secreto de mi energía es que, en realidad, yo me voy a dar cuenta a través del Ascendente -más fácilmente que incluso, a través del Sol- que si no comprendo el signo opuesto -casa VII- entonces no puedo expresar fluidamente mi energía; que si no comprendo el signo que precede - casa XII- tampoco puedo expresar con facilidad mi energía, etc, etc. Y cuando digo comprendo no me refiero a un modo analítico y verbal, sino al hecho comprobado de que, si la expresión de mi energía ascendente se hace fluída, tambien se hacen fluídas las energías de todas las casas.(....)
Entonces, para investigar Ascendentes, para tratar de deducir y comprender cómo se manifiesta el Ascendente, podemos tomar la ecuación que vimos antes: Energía= Conciencia de si + Destino.
Es decir, mi campo energético es lo que yo conozco de mí mas lo que desconozco de mí.
Ahora, en la zona del Ascendente uno arranca con un conocimiento de sí igual a cero, y por eso, el Ascendente es todo destino. Es decir, explicar Ascendentes es, en principio, comprender un destino que está asociado a cierta energía ascendiendo.(...)
Del mecanismo lunar debo aprender que ya está, del Sol tengo que aprender cuales son sus consecuencias; pero el Ascendente tengo que aprenderlo desde lo nuevo, y por eso, es todo destino.(...)
Nuestro trabajo es entonces un entrenamiento para percibir destinos y su transformación en el aprendizaje de la conciencia, ni una explicación de determinadas características zodiacales".
Extracto de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti
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