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domingo, 1 de noviembre de 2015

Sobre la casa I


Lo que tienen en común el Ascendente y todos los planetas en conjunción con él,  o desplegados en la esfera de la casa I,  es que se manifiestan de una forma pura e inconsciente, imparable, casi bruta.
Como el AC. es la energía más pura e impersonal  del Zodiaco, se necesita pasar una y otra vez por el sistema de casas que se  abre a partir de él para reconocerlo. Y no sólo para reconocerlo,  sino para comprender el despliegue del sistema de casas mismo, dónde juega su papel cada planeta y cada signo.
El reconocimiento de los planetas situados en la casa I, sobre todo del sol,  si este es su sitio,  llega también en forma de espejo. Pero aquí el movimiento es distinto. El sol, y secundariamente los otros planetas, irradian  de una forma más impersonal e inconsciente que en cualquier otra casa, porque la I es la casa de la acción pura. La conciencia de ser lo que son llega siempre por las consecuencias de su irradiación a través de los aspectos con los que se relacionan con otros signos, planetas y casas, y el aprendizaje de saber sacarles partido a menudo llega tan tarde como el reconocimiento de la energía del propio AC.
De hecho, con un sol en casa I o un marte en conj. con el AC, por ejemplo, todos verán claramente lo que somos y como irradiamos menos nosotros mismos, porque la atención de nuestra conciencia se halla por completo invertida en la acción pura que constituye la principal cualidad energética de la casa I o del ámbito de la energía ascendente o energía que asciende directamente del centro del mandala.

miércoles, 22 de abril de 2015

Carutti sobre el Ascendente




"Ahora bien, la energía zodiacal que asciende, "entra" en  la existencia como núcleo de una casa y, por ello, su relación con el psiquismo comparte los principios que hacen al Sistema de Casas.
Al ser una energía zodiacal que se manifiesta a través del espacio de las casas, como cualquier otra área de experiencia, está diciendo que el centro del mandala irradia allí una energía de un determinado signo que voy a experimentar, en principio, como externa a mí.(....)
Podemos deducir, por analogía con Aries-tomando al Zodiaco como matriz de significación de las casas- que consiste en una irradiación amorfa de energía que se manifiesta en la totalidad de la existencia, que no tiene especificidad y que, en ese sentido, da color a toda mi vida. No se trata de la focalización de una energía en una experiencia tipo, sino que aparece en todas ellas, dándoles un matiz muy particular. (...)
Al mismo tiempo, no se trata de una cualidad que se manifiesta  desde una interioridad para ser expresada, con sensación y conciencia de expresión; o con registro de algo-que es interior- que se está expresando en el exterior. Eso sería el Sol o eventualmente la casa V. Dentro del proceso, para que yo tenga conciencia de expresión de una energía, tengo que estár ya más adelante en la lógica del mandala, tiene que haberse desarrollado conciencia de proceso. Y esto es propio de las fases siguientes, no de la primera.
En Aries, fase I- esto es, en el Ascendente,- la energía se libera y crea campos energéticos; sucede, es algo ciego, que no implica autoconciencia. Un movimiento simbólicamente ariano, por lo tanto, es pura exteriorización. Es acto puro sin autoconciencia previa. Por eso, no es expresión ni identificación, aunque pueda ser visible para los demás que yo la irradio.
Sin embargo, como esta energía la irradio espontáneamente-y esto es un principio ariano- no la puedo reconocer en mí. La viviré como exterior, de manera que "afuera" sucederán constantemente situaciones ligadas a la energía del signo ascendente y también aparecerán personas con características de ese signo.(...)
Mi vida es experimentar el signo ascendente, hasta que en un determinado momento me identifico con él y me doy cuenta de que soy yo quien lo expresa.  Si llego a este punto, la energía Ascendente estará para mí  en el mismo nivel de autoconciencia que la del Sol; la única diferencia  es que se nace expresando la energía del sol y no aprendiendo a hacerlo; se aprende de sus consecuencias. 
La energía del ascendente implicará, de esta manera, un viaje de la conciencia por ella. un aprendizaje.(...)
Pero como dijimos, mientras se genera el campo energético correspondiente al Ascendente, se manifiesta por otro lado la energía con la que construyo identidad, básicamente el Sol, y aquella que fue fuertemente afectivizada: la Luna. Pero la energía del Ascendente estará mucho mas lejana, desde el punto de vista psíquico, porque no hace a la afectivización o al reconocimiento de sí. Es energía zodiacal pura, que no está mediada por ninguna función planetaria.
Por eso- en una clara diferenciación con el Sol- veremos que el Ascendente necesariamente, tiene que generar destino. O sea, tienen que sucederme cosas para que yo descubra que soy eso. De lo contrario, como es una energía en sí misma tan lejana a la autoconciencia, no me enteraré jamás que me pertenece o lo haré de forma muy parcial.(....)

La identificación con toda energía exteriorizada será más fácil si resuenan interiormente. Y los símbolos de más rápida resonancia interior son, como dijimos, los planetas, no los signos. Los planetas son inmediatamente asociables a funciones psíquicas, pero los signos no. (...) Los planetas- y este término incluye astrológicamente al Sol y a la Luna- son focalizadores que permiten metabolizar psíquicamente las energías zodiacales. Por ello, las energías que el hombre reconoce más facilmente como propias son las que están ligadas a los planetas que podemos llamar personales (...)
Demos ahora otra vuelta en la espiral: el Ascendente tendrá como cualidad específica ser la via de entrada para la energía zodiacal pura. O sea, la energía que no viene modulada por ningún planeta ni localizada en un área de experiencia determinada, sino situada en un nivel de conexión con el Zodiaco en sí mismo, sin focalizacion psíquica o experiencial.
Eso tiene un significado muy profundo, ya que el Zodiaco tiene que ver con la totalidad. Por lo tanto, el Ascendente es la vía mas clara a una experiencia de Totalidad. Es, en sí mismo, la entrada más directa posible para la psique, de cierta energía que no esta mezclada ni diluída por nada personalizado. Todo esto nos permite comprender cierta matriz lógica de destino. (...)
El Ascendente nos lleva a una vibración de la carta natal en el que yo estoy experimentando los signos en si mismos, no a través de las funciones psicológicas planetarias, ni de áreas de experiencia acotadas, sino a través de la experiencia global.(....)
El Ascendente es una puerta de entrada de la conciencia y de salida de la energía. La conciencia entra por el Ascendente para comprender la lógica del mandala, y la energía sale por el Ascendente en el sentido de que se expresa y establece los patrones de "mi" vida. Es decir, un signo Ascendente encierra en sí mismo un arquetipo o matriz. Para comprender cada signo ascendiendo, uno debe comprender la lógica arquetípica de ese signo. Por ejemplo, si asciende Sagitario, entonces materializo capricornianamente, me vinculo acuarianamente, mi base de identidad es pisciana, me expreso arianamente,  y asi sucesivamente...La rueda gira con cierta lógica de sucesion de casas; de esta manera hay una naturaleza intrínseca en el hecho de tener el ascendente en Aries y la casa VIII en Escorpio.
Hay, en definitiva, una coherencia profunda en la matriz zodiacal. Entonces, profundizar la energía del Ascendente nos lleva a develar los secretos de nuestra estructura más profunda, los que generan la trama de la experiencia a vivir, antes de que se haga conciencia y se sintetice en cualidad. 
Gran parte de nuestros problemas provienen de no darnos cuenta de que poseemos una estructura profunda. 
En definitiva, uno empieza el viaje, pero este implica no solo el viaje por la energía ascendente, sino el viaje por todo el mandala. El secreto de mi energía es que, en realidad, yo me voy a dar cuenta a través del Ascendente -más fácilmente que incluso, a través del Sol- que si no comprendo el signo opuesto -casa VII- entonces no puedo expresar fluidamente mi energía; que si no comprendo el signo que precede - casa XII- tampoco puedo expresar con facilidad mi energía, etc, etc. Y cuando digo comprendo no me refiero a un modo analítico y verbal, sino al hecho comprobado de que, si la expresión de mi energía ascendente se hace fluída, tambien se hacen fluídas las energías de todas las casas.(....)
Entonces, para investigar Ascendentes, para tratar de deducir y comprender cómo se manifiesta el Ascendente, podemos tomar la ecuación que vimos antes: Energía= Conciencia de si + Destino.
Es decir, mi campo energético es lo que yo conozco de mí mas lo que desconozco de mí.
Ahora, en la zona del Ascendente uno arranca con un conocimiento de sí igual a cero, y por eso, el Ascendente es todo destino. Es decir, explicar Ascendentes es, en principio, comprender un destino que está asociado a cierta energía ascendiendo.(...)
Del mecanismo lunar debo aprender que ya está, del Sol tengo que aprender cuales son sus consecuencias; pero el Ascendente tengo que aprenderlo desde lo nuevo, y por eso, es todo destino.(...)
Nuestro trabajo es entonces un entrenamiento para percibir destinos y su transformación en el aprendizaje de la conciencia, ni una explicación de determinadas características zodiacales".


Extracto de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti

martes, 21 de abril de 2015

Carutti sobre la matriz Zodiacal



Andy Ostin, 2008.

"Desde el Zodiaco, nosotros sabemos que la energía se manifiesta en una serie de fases que implican formas discernibles. Estas son vehiculos- por no decir encarnaciones- de un proceso único, y por lo tanto, están intrínsecamente ligadas unas a otras. Por eso me interesa que seamos capaces de ver en el Zodiaco como un patrón energético global, y poder comprender cada uno de sus espacios/fases -aquello que llamamos signos- como mutuamente implicados, como en todo mandala.
El segundo punto relevante es poder tener presente en la conciencia que la matriz zodiacal es creadora -o si se quiere ser más cauto, significadora- de diferentes niveles de realidad. (....)
En este sentido, tenemos que hacer un esfuerzo en nuestra época, un tanto resistente a los viejos sistemas de correspondencias, para no reducir la astrología al mundo del psiquismo. Lo humano es solo un nivel particular de manifestación- o significación- astrológica.
El Zodiaco es un sistema vibratorio - por usar una metáfora energética-  en el cual cada una de sus zonas, como si fueran los trastes de una guitarra circular, vibra de una manera específica. Al vibrar, cada uno en su nota, materializa formas ligadas a esa cualidad particular. Dentro de estas, la forma humana y sus características psicológicas inherentes, el modo como toma conciencia el hombre, es solo un caso más. Cáncer, por ejemplo, es una matriz significadora -o proporción  creadora, según como queramos mirarlo, de cuevas, úteros, huevos, casas o personas maternales. Escorpio lo es para venenos, pantanos, excreciones, psiquiatras o todo tipo de curadores. Y asi....
Empequeñecer la astrología a lo humano, es, a mi juicio, una tendencia muy peligrosa que creo surge de querer eludir, en forma inconsciente, el misterio del entramado cósmico que la astrología nos propone. (....)
El Zodiaco es una estructura "sincrónica" y al mismo tiempo, secuencial. Sintéticamente, es una estructura implícita en su misma manifestación. Aparece secuencialmente, pero está implícita estructuralmente. En realidad, hay una secuencia lógica entre un signo y otro, pero al mismo tiempo, una coherencia sincronística. (....)
Dado un cierto comienzo, está implícita una cierta estructura, que será llenada progresiva y secuencialmente. Eventualmente, hasta podría no llenarse en su totalidad. Hacerlo es una cuestión de tiempo y condiciones. Este es un  concepto esencial en astrología: que algo pueda no llenarse en un tiempo dado, pero que está latente para hacerlo, si aparecen las condiciones de contexto..."

Extracto de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti

lunes, 20 de abril de 2015

Maktub (desde el primer Aries)

Una de las conclusiones fundamentales de la visión de Carutti sobre los procesos (y, en relidad, de toda Astrología), es la implicación de todo en todo.
Me explico: Si cualquier carta de cualquiera de los ahora engastados en el tiempo (Saturno) es, en realidad, el retrato, o el modelo, del Universo en ese preciso momento, de ello se deduce necesariamente que toda carta posible estaba ya prefigurada, en su orden exacto, desde el mismo Big Bang (o primer Aries), ya que en ese estallido primordial se contiene el ordenado proceso de desarrollo de la manifestación desde entonces hasta este momento y cualquier futuro imaginable  ( si es que esta forma de expresarlo tiene algún sentido).
Mi carta y tu carta y toda carta ( o, mejor dicho, la carta a la que pertenecemos) había de sobrevenir necesariamente como momento de proceso inevitable. Saturno, en realidad, contenido en Aries. Saturno y tú y yo y la entera manifestación del centro.


viernes, 17 de abril de 2015

Signos y profundidad

En un Zodiaco circular, no hay momentos de proceso -y, por tanto, signos- más profundos que otros.

¿Alguna idea?

De todos los tránsitos de la energía de un signo a otro, el que más me cuesta comprender es el de Piscis a Aries.
¿Alguna idea?

jueves, 16 de abril de 2015

Sobre el futuro de la Astrología


Autor no especificado

No he podido evitar, después de leer el impresionante post de Amelia de Sola sobre Carutti y la revolución copernicacana en la Astrología, ponerme a  reflexionar sobre el futuro, mas bien, los futuros (siempre son varios) de la astrología. Sus muchas posibilidades y futurables. Pero antes, convendría hacer un poco de recapitulación partiendo del punto central del post de  Amelia de Sola sobre Carutti. La labor esencial de la Astrología ha sido siempre descentrar al hombre. Es decir, recordarle que dentro las leyes de interacción del universo, donde lo que es abajo es arriba y viceversa, él es sólo una manifestación del todo.  Por supuesto,  no es la única disciplina que lo hace, pero si, de todas las ramas del esoterismo,  la que, gracias a su amplio origen (desde siempre se ha hecho astrología en todas partes) ha logrado,  por así decirlo, mas difusión, No sólo por su aspecto predictivo (la astrología predictiva sigue basándose en estas leyes  o principios de correspondencia) sino, sobre todo, porque el lenguaje astrológico moviliza y se dirige hacia la dimensión mas arquetípica del hombre. 

Siguiendo a Jung, toda disciplina que se mueva en el ámbito de lo arquetípico necesita encontrar una forma de regular la relación entre la fragilidad del psiquismo y el poder que contienen estos mismos arquetipos. Caso contrario, se corre el riesgo de la que psique sea poseída por los contenidos del inconsciente y las competencias de cada ámbito (lo arquetípico y lo psicológico) se mezclen indiscriminadamente. La competencia de lo arquetípico es inspirar, amplificar la lente en la que se sitúa el psiquismo, desde ciertos modos energéticos que siguen ciertos ciclos de transformación. La función del psiquismo es obrar en el mundo y llevar a la materia esta energía, con el fin de transformarla. Lo arquetípico es siempre un molde, una forma de la energía, un patrón. El psiquismo es mas bien un tejido sutil y delicado, una esponja que hace de puente entre lo de arriba y lo de abajo, que se empapa de ciertos patrones para licuarlos después sobre el mundo de cierta forma, que casi siempre corresponde con ese patrón. Diferenciar la labor de cada uno, y entrenar la capacidad de relación entre el yo y el inconsciente debería ser materia obligada para cualquier persona que se ponga a estudiar astrología o cualquier otro tipo de saber esotérico. 

Autor no especificado
Desafortunadamente esto no es así, y la astrología termina por cristalizarse en enfoques que caen o bien en lo arquetipico o se convierten, en palabras de Amelia de Sola, en puro psicologismo. Piscologismo significa poner estos patrones al servicio del estrecho marco perceptivo de la psique del hombre, y terminar por atribuirles "funciones fijas". Arquetipismo es ese tipo de astrología criptogámica e  incomprensible que donde tiene que tratar con lo humano se pone a hablar de lo transpersonal, o que en todo quiere ver la marca de la trascendencia cuando de lo que se trata es de que el arquetipo se encarne adecuadamente. 
No solo la astrología predictiva cae en un psicologismo o en un arquetipismo fácil y chabacano, también lo hacen muchas corrientes de la llamada astrología psicológica que voy a obviar mencionar aquí. Este mismo nombre resulta un eufemismo casi inecesario, ya que la astrología lleva haciendo psicología desde el principio de los tiempos. Es decir, atrapando el dinamismo y el poder de cualquier arquetipo en la lente psicológica. De hecho, al hacer astrología, la psicológico cristaliza siempre lo arquetípico. Lo psicológico parte siempre de cierta forma de percepción. Esa percepción corresponde siempre a cierto modo energético o arquetípico, a cierto patrón de la energía. De percibirse y de percibir el mundo, y desde esa percepción despliega todo un mundo, una interpretación, y finalmente una cristalización que es lo que llamamos psicologismo. 

El zodiaco de las revistas no es más que una popularización masiva de ese psicologismo. Pero también lo es la creencia, fomentada por los mismos astrólogos que necesitan comer de ello,  de que es posible levantar la carta natal a una persona que no sabe absolutamente nada del lenguaje astrológico, o de cualquier otra forma de lenguaje simbólico, y decirle alguna cosa que le haga sentido, fuera de unos cuantos tópicos barnizados de tecnicismos. Que a la persona que no está familiarizada con el tema le digas que tal cosa o tal otra es porque tiene el sol en trígono con urano, no creo que le valga un pimiento. Lo común de toda lectura, se haga en el contexto que se haga,  es que hay que lidar con una imposibilidad de base: no se puede ir mas deprisa que el tiempo. Esto significa que lleva años (no una hora ni dos)  reajustar la percepción al descentramiento copernicano que está en la base misma del lenguaje astrológico. Y muchos más aun incorporar este enfoque poco a poco en todas esas partes que se han enquistado en nuestra forma tan narcisista, tan leonina, tan autocentrada de relacionarnos con lo astrológico y con todo en general.


Lo que la astrología propone al nivel mas profundo es ser capaz de quitar nuestro ego de en medio (esa interfase que vive parapateada en algún lugar entre cáncer y leo) con el fin de poder ver y vivir el resto de nuestra carta.  Esto es lo que ha captado Carutti y lo que intenta compartir en la formación de casa XI. Y este es el enfoque del que Amelia de Sola ha partido para poner a Carutti al nivel de Copérnico en la Astrología. Porque realmente es una revolución copernicana, una revolución descentralizadora. Una revolución uraniana, pero  en sentido profundo, no tecnológico.
El enfoque tecnológico de lo uraniano  es otra cosa, solo una vertiente. No deja se ser cierto, pero no llega a este nivel profundo que propone la energía de Acuario, que es sencillamente, liberar y repartir la energía, en este caso, el conocimiento. 

Autor no especificado


Desde hace algún tiempo estamos asistiendo a la eclosión de cierto enfoque o forma de hacer astrología que proclama haber dado un paso más y ser capaz de modernizar la astrología con las herramientas del S.XXI. Es más, de llevar la astrología a todos los ámbitos, a través de herramientas del SXXI. No sólo a través de hologramas en 3D de la carta natal, sino de consignas traídas del mundo del coaching y  de otras vertientes de la psicología, digamos ,"resolutiva" que venden resultados rápidos y sencillos, algo que se agradece en estos tiempos, pero que no tiene en cuenta el tiempo necesario de asimilación que necesita el psiquismo humano para aprender a relacionarse correctamente con lo arquetípico. Relacionarse con lo arquetípico lleva tiempo , no porque sea amplio, sino porque es, ante todo, un modo de ser  dinámico y profundo, que se revela por capas. Lo uraniano se relaciona con un tipo de energía que no se reconoce a través de los procesos y que transmite insights o imputs de energía o conocimiento como quien saca de la chistera un conejo de la nada. Hacer este tipo de astrología a la uraniana tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Una de ellas es que puede dotar a la persona, en un tiempo record, de poderosos y valiosos insights. Pero alguien ha de seguir asumiendo la responsabilidad de guiar a la psique a relacionarse con el poder de los contenidos inconscientes, y este alguien no va a ser nunca lo uraniano, ya que Urano no toma sobre sí mismo ninguna responsabilidad,  porque en él no hay procesos. Por eso necesita trabajar conjuntamente con otros arquetipos que sí funcionan a través de la comprensión de la dimensión de la profundidad, como Saturno, Neptuno,  o Plutón. 

Basar y hacer astrología en el aspecto mas superficial (quizás mas fácil, por ser el más visible) de Urano, esto es, una astrología centrada en el aspecto tecnológico de lo uraniano, puede astrologizar el mundo, llevar la astrología a escuelas, universidades y hospitales, pero no trascender su tendencia al psicologismo. Para trascender la tendencia al psicologismo hay que hacer  no solo una astrología  a la uraniana mucho más profunda, tomando la cualidad mas profunda de Urano/Acuario, que es lo descentralizante, sino ponerla a trabajar en conjunto con cualidades complementarias de arquetipos que tienen cualidades que no tiene Urano,  pero que también se necesitan. Se necesitan porque para que el psicologismo abandone los centro de identidad mas egoicos,  necesita siempre la referencia de otro centro. Apuntar hacia ese otro centro trascendente con la sola ayuda de Urano es un suicidio astrológico de proporciones cósmicas. Ignorar el peso, la necesidad y la función trascendente que los otros planetas transpersonales tienen en el trabajo de descentralización, o mejor dicho, de trancendescentralización (esto es, llevar el centro de un envase a otro cada vez mas amplio) es un error de base egoica, y de fondo, de naturaleza perceptiva.

Autor no especificado
Personalmente me sigue pareciendo ridículo ese ambiente de bola de cristal, sea que esta bola de cristal se haya convertido en un holograma en 3d de la carta natal o en una pantalla interactiva en la que poder navegar virtualmente dentro de la propia carta, que se respira en una consulta astrológica. Posicionarse como técnico o como sabio ante cualquier persona. Leer y preparar una carta ignorando su proceso en el cuerpo y a través del cuerpo. Creer que uno tiene herramientas para navegar por una carta a la que hay que pedir permiso para dar cada paso, porque tratamos con el mapa vivo del alma de una persona, no con un juguete virtual,  me parece, en superficie, seguir haciendo psicologismo, y en profundidad, una muestra de que aun no se ha comprendido  y experimentado corporalmente el dinamismo y el misterio del ámbito astrológico.

Quizás por eso mi interés en la astrología  es esencialmente corporal, y el tipo de astrología en la que creo y la que practico es una astrología que nunca abandona el cuerpo. En este sentido, resulta, por así decirlo, muy poco moderna, muy poco tecnológica. Y cuando digo cuerpo, hablo literalmente. Para mí,  hacer astrología significa,  básicamente,  experimentar y hacerse diestro en la experiencia corporal, psicológica y energética que se va produciendo en este proceso de trans-descentramiento. Es una experiencia paralela al chamanismo, y por lo tanto,  es una astrología que trabaja con los mismos poderes y arquetipos que se manifiestan en lo chamánico,  y que es, en cierta forma, un tipo de astrochamanismo. Quizás, una forma de complementar la sobrecarga que el aspecto tecnológico de lo uraniano produce en nuestra forma de vida. Pero este es ya otro tema a desarrollar paralelamente y  que tiene muchos matices. 

domingo, 12 de abril de 2015

Metáforas astrológicas







En Escorpio el agua de la vida se contiene y se hace profunda. Se acumula profundidad y poder.  Ese agua aparentemente quieta rebosa vida orgánica, y en ella se producen procesos de transformación en cadena. Sagitario tendría tal vez que ver con la apertura de las puertas del pantano, cuando esta ha alcanzado su máximo nivel. O, mejor, si se trata de un pantano natural, con el rebosamiento por exceso de acumulación. El agua puede, entonces, correr libremente, manteniendose, a la vez, en el mejor de los casos, la profundidad del lago, en el que el caudal entraría, se remansaría y despues continuaría en forma de río, llevando consigo la experiencia de la profundidad.

viernes, 10 de abril de 2015

Carutti sobre Escorpio

Carutti sobre Escorpio:


Autor desconocido

"Todo lo que la conciencia llama "oscuro" de la vida es lo que quedó fuera en Cáncer. Podríamos decir que el Zodiaco hizo un camino por "afuera" (Leo-Virgo-Libra), y un camino (inconsciente) "por adentro", y ambos caminos se encuentran en Escorpio. Escorpio es el encuentro de estas dos grandes corrientes: la conciencia que fue protegida y aquello de lo que la conciencia fue protegida. Ambas corrientes tienen que encontrarse para que pueda seguir el movimiento...(....).

Escorpio es una energía que tiene como sustancia básica el enfrentarse con todo lo que la conciencia niega, tanto lo preconsciente como lo que está mas allá de lo consciente. Esto va a incluir la muerte, la pulsión, el instinto, la vida, lo inconsciente, la sexualidad, el dolor, pero también los estados que van más allá de la conciencia, lo desconocido(....).
Así, una manera de simbolizar a Escorpio es a través de dos serpientes enfrentadas. En lo profundo, todo el viaje de Escorpìo es darse cuenta que las dos serpientes son en realidad, una sola serpiente de dos cabezas: la vida en sí y la conciencia, la serpiente luminosa y la oscura".

Eugenio Carutti.

Sobre la polaridad de los Signos

En todos los signos femeninos en los que la energía se concentra y se absorbe,  parece que hay un punto de inflexión en el que la energía masculina desplegada en el anterior es reclamada y tomada, digamos, "en serio". Así Tauro se toma en serio a Aries, Cáncer a Géminis, Virgo a Leo, Escorpio a Libra, Capricornio a Sagitario, y Piscis a Acuario. 

De modo contrario, ese mismo punto de inflexión en el que la energía es concentrada al máximo, llega a un punto sin retorno en el que necesita liberase y volverse más ligera. Esto es lo que hace Aries con Piscis, Géminis con Tauro, Leo con Cáncer, Libra con Virgo, Sagitario con Escorpio, Acuario con Capricornio. 

Eso por resumir mucho, pero ayuda a comprender este pulso básico de expansión y absorción de la energía. Por cierto, el signo en el que, se vive y se experimenta esta polaridad es Piscis. Los peces siguen el movimiento básico Zodiacal de una forma exacta al idiograma chino que representa las transformación del ying y el yang. En la serie Avatar, aparecía claramente esta imagen de los dos peces como metáfora del movimiento que rige la vida. 

Autor no especificado




jueves, 9 de abril de 2015

Libra y la captación de la armonia



Una cosa es la comprensión intelectual de la interdependencia,  que empieza a producirse en Virgo,  y otra es su experiencia corporal y estética, que se produce ya completamente en Libra. En Cáncer el círculo se cierra para crear vínculos de dependencia que aportan identidad. En Libra la piedra de la esfinge contemplativa virginiana se rompe porque ya no hay necesidad de un límite para separar un mundo interno del externo.

Libra experimenta un estar abierto y receptivo a la armonía con las que todas las cosas se complementan y ya no necesita separarse de ellas. Fluye con ellas, aunque de una forma liviana y mental porque su identidad, como todos los signos de aire, descansa en las relaciones, en lo vincular.

Según Carutti, en Libra se produce por primera vez en el Zodiaco la experiencia de ver y experimentar al otro en cuanto a otro. Lo que Virgo ya intuye, lo que está más allá del yo, en la energia de Libra se experimenta espontáneamente. El tema psicológico de Libra va a ser "aprender a convivir con la experiencia efímera de este equilibrio, porque el tiempo en el que en la naturaleza está en equilibrio siempre es efímero porque es un equilibrio dinámico". 

Para mantener el contacto con este equilibrio dinámico, Libra necesita moverse siempre de una forma liviana, como una mariposa, incapaz de posarse demasiado tiempo en ningún extremo, en ningún punto de vista.

Zodiaco y niveles de Identidad.


Anelle 2012

Siguiendo el Zodiaco, la primera forma de identidad que surge es el nosotros en Cáncer, luego el yo en Leo, y luego el otro, el tú en Libra. Lo Otro, que es ya intuído y sentido en Virgo, no en el sentido comunitario, sino como abstracción objetiva, llega con Capricornio, pero para eso ha sido necesario bajar hasta las profundidades de Escorpio e integrar la sombra colectiva, y también, haber expandido la conciencia con Sagitario y unificado identidades a través de un criterio global y universal. 

Desde este punto de vista, el grado de identidad capricorniana es sumamente evolucionada, porque a través de su vaciamiento, de su impersonalización, abre la puerta al reino de lo transpersonal en el que se sumerge la identidad psicológica de Acuario y Piscis. En Acuario hay una especie de nosotros elegido, posterior y no anterior a la diferenciacíón de un yo, como había en Cáncer. Este Nosotros es un movimiento nuevo que tiene la facultad de que identidades individuadas y discriminadas elijan colaborar libremente respetando la cualidad y el ritmo de su propia auto-expresión. Un lugar en el que la singularidad y la colaboración coexisten. 

Esto es la casa XI, que desde un punto de vista organizativo, constituye el ideal o el punto máximo de respeto y de sinergia entre todas las identidades. Aunque -Wilber dicreparía en este punto- el primer encuentro del yo psicológico con lo transpersonal se produce realmente en Escorpio, a través de una fractura y de una inmersión brutal y súbita, tanto en los reinos prepersonales, como transpersonales de la psique. 

En Piscis la identidad se reabsorbe y se disuelve, de nuevo, para comenzar un nuevo ciclo, así que de la conciencia de la identidad de Piscis poco o nada puede decirse. Podríamos hablar de Conciencia Cósmica o Universal, pero decir esto también es arbitrario, ya que Piscis se experimenta fundamentalmente como una disolución de todas las formas en todas las formas, en el que ninguna identidad es ya posible. Para que haya cualquier tipo de identidad ha de haber algún tipo, por sutil que este sea, de forma o de diferenciación. En el fondo arquetípico de Piscis no existe nada de esto. Hay Pralaya: Disolución. O Absorción, según se mire.

miércoles, 8 de abril de 2015

EL Zodiaco como círculo de energía



Autor no especificado

Si el movimiento natural de Cáncer no fuera proteger y nutrir a través de la exclusión y la construcción de un límite para diferenciar lo que queda dentro de lo que queda fuera, la identidad como resultado de la aparición de la forma no habría aparecido en el Zodiaco y la energía de Leo jamás podría llegar a manifestarse porque no tendría nada de lo que diferenciarse. 
Lo mismo podría decirse de cualquier signo anterior o posterior a otro. El Zodiaco es un círculo eterno de energía en el que el potencial de una forma llega a su fin y da necesariamente paso a otra. El orden de transformación de esta energía sigue siempre los ritmos que describe Carutti, pero las combinaciones entre sus pulsos son literalmente, infinitas. De ahí la riqueza inagotable y siempre nueva del lenguaje y la interpretación astrológicos.