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martes, 5 de mayo de 2015

Espacio, por fin

                              Imagen: A.S

Todo el movimiento psicpogenealógico de Hellinger y sus desarrollos posteriores, es completamente Cáncer, sin dejar el menor resquicio para el desarrollo de la conciencia leonina, y todo lo que viene después.
Somos un fruto del árbol familiar, constreñidos por mandatos inconscientes contra los que nada podemos.
Una filosofía... asfixiante.
No es extraño que un amanecer cualquiera, el Yo anhelante de libertad se levante con sigilo, deje a la tribu durmiendo, atraviese el cercado de la aldea y salga a un mundo ajeno, pero abierto, a la vez deseado y temido.
¡Espacio! ¡Espacio para respirar, por fin!

viernes, 10 de abril de 2015

Carutti sobre Escorpio

Carutti sobre Escorpio:


Autor desconocido

"Todo lo que la conciencia llama "oscuro" de la vida es lo que quedó fuera en Cáncer. Podríamos decir que el Zodiaco hizo un camino por "afuera" (Leo-Virgo-Libra), y un camino (inconsciente) "por adentro", y ambos caminos se encuentran en Escorpio. Escorpio es el encuentro de estas dos grandes corrientes: la conciencia que fue protegida y aquello de lo que la conciencia fue protegida. Ambas corrientes tienen que encontrarse para que pueda seguir el movimiento...(....).

Escorpio es una energía que tiene como sustancia básica el enfrentarse con todo lo que la conciencia niega, tanto lo preconsciente como lo que está mas allá de lo consciente. Esto va a incluir la muerte, la pulsión, el instinto, la vida, lo inconsciente, la sexualidad, el dolor, pero también los estados que van más allá de la conciencia, lo desconocido(....).
Así, una manera de simbolizar a Escorpio es a través de dos serpientes enfrentadas. En lo profundo, todo el viaje de Escorpìo es darse cuenta que las dos serpientes son en realidad, una sola serpiente de dos cabezas: la vida en sí y la conciencia, la serpiente luminosa y la oscura".

Eugenio Carutti.

Una reflexión sobre la naturaleza profunda de Capricornio

Reflexión y síntesis sobre Capricornio (después de leerlo en los ascendentes de Carutti):
Aceptar que aquello que tu crees inefable, único, irrepetible, lo máximo, no encuentra una resonancia objetiva en el mundo y no interesa a la mayor parte de la gente, eso es la energía de Capricornio. Ajustar y canalizar el pulso del deseo al receptáculo de la ley, con el fin de objetivizarlo y universalizarlo, eso es Capricornio. Aceptar de buen grado la deflación del idealismo y la confianza ciega sagitariana en lo que debería ser hasta que alcance las dimensiones y las limitaciones de lo que en cada instante es tal y como es, y se manifiesta como se manifiesta, eso es Capricornio.
Johfra Bosschart
Capricornio es el viraje de la energía zodiacal hacia lo esencial, hacia lo que constituye la norma y el patrón de toda forma, manifestación y todo movimiento visible (antes de Acuario, donde el patrón energético queda ya liberado de la forma) de la energía. Eso provoca en el psiquismo una experiencia irrenunciable e inevitable de desierto, de sequedad. Pero el desierto de Capricornio no es el muro de piedra desde el que Virgo observa e intenta comprender el mundo. En Capricornio hay un contacto real e inevitable con la vida, y con lo que la vida le hace a uno. Hay no sólo una sensibilidad, sino una sensibilidad que ha sido capaz de hacerse objetiva. Una sensibilidad orientada a aceptar el hecho, independientemente de cual sea. Un aceptar el efecto de la realidad sobre el cuerpo en cada instante.
Capricornio no vive aislado de los sentimientos como Virgo, ni los encierra para retroalimentarse de ellos como Cáncer, ni depende de su resonancia como Leo, ni los dosifica como Libra, ni se abandona a ellos como Escorpio, ni los idealiza y los sintetiza como Sagitario. Capricornio da cuenta de lo que sucede objetivamente, y experimenta el hecho de que su propia vida tiene lugar en ese suceder. Lo que en Virgo es la intuición de un engranaje que nos trasciende, en Capricornio se experimenta directa e inevitablemente. Lo que en Virgo se quiere comprender y causa angustia al no conseguirlo, en Capricornio se transforma naturalmente en pura obediencia. Por la obediencia, Capricornio encuentra la paz entre la ley y el deseo. Su ascenso a la Montaña representa un cambio de nivel de conciencia en un viaje que se agota en Sagitario. Sagitario representa el fin y la consumación de la experiencia subjetiva. En Capricornio llega la necesidad de aceptar que es la vida la que ordena y manda y que el yo no ha sido nunca el protagonista de ese viaje.
Capricornio nos prepara para la entrada en el reino de lo impersonal y trascendente, no de una forma irracional, incontrolable e intensa, como en Escorpio, sino secuencial, progresiva y consciente. El ascenso a la montaña tiene la función de irnos quitando subjetivamente de en medio para que la experiencia objetiva de la realidad pueda experimentarse de una manera cada vez mas fluida. Lo que en Escorpio es necesidad y seriedad por integrar lo negado de una forma existencial, en Capricornio es necesidad y seriedad por integrarlo todo. La integración escorpiana, a pesar de ser existencial, sigue siendo subjetiva. Escorpio lida con los contenidos subjetivos, sean estos conscientes o no. Capricornio lida con la tarea de integrar los contenidos subjetivos con el orden de la realidad, y experimentarlos como una misma cosa. Por eso su poder es ser capaz de llegar a la esencia común de todas las cosas, la esencia que une el mundo interior con lo de fuera.
Capricornio existe para experimentar la consumación del límite creado en Cáncer. La imposibilidad subjetiva de cualquier forma de ir mas allá de sí misma. La diferencia con Cáncer es radical, porque mientras Cáncer experimenta dentro del límite que traza siempre y en todo momento una experiencia subjetiva, Capricornio llega a la universalidad de la experiencia objetiva que hay dentro de todos los límites. Cáncer se identifica con lo que queda dentro del límite. Capricornio se identifica con la misma ley que crea límites en todas las estructuras para que un mundo o cualquier mundo pueda llegar a ser. Su peligro, obviamente, será siempre la cristalización. Esta es su puerta a la trascendencia. Y a través de la ley, de la comprensión de la ley que crea toda forma, llega al punto del viaje en el que toda forma revela su naturaleza libre, como energía. Aqui la energía de capricornio ha cumplido su función, y está lista para transformarse en Acuario, que es ya un paisaje de pura energía, libre de formas.
Capricorn by Sergem
Una metáfora del camino de Capricornio es la Vía del Samurai, del guerrero que pone toda su voluntad y su deseo al servicio de un orden mayor, sin cuestionarlo ni rebelarse contra él, sencillamente porque es lo que hay y lo que debe hacerse.
La vía del Vedanta Advaita, o no Dualidad, tiene una clara energía capricorniana, en la que la experiencia subjetiva y objetiva del mundo son experimentadas como una misma e inseparable cosa, y en la que no tiene sentido cuestionarse o preguntarse la dirección o el propósito de un hacer personal y subjetivo. Dónde sea que el actor sea borrado del mapa y uno entre en la experiencia de ser vivido por la vida, hay Capricornio. Aunque encuentre su plena manifestación en Piscis, el que consigue ordenar la experiencia Advaita y hacerla comprensible a lo humano, porque es así como debe hacerse, es siempre Capricornio.

jueves, 9 de abril de 2015

Libra y la captación de la armonia



Una cosa es la comprensión intelectual de la interdependencia,  que empieza a producirse en Virgo,  y otra es su experiencia corporal y estética, que se produce ya completamente en Libra. En Cáncer el círculo se cierra para crear vínculos de dependencia que aportan identidad. En Libra la piedra de la esfinge contemplativa virginiana se rompe porque ya no hay necesidad de un límite para separar un mundo interno del externo.

Libra experimenta un estar abierto y receptivo a la armonía con las que todas las cosas se complementan y ya no necesita separarse de ellas. Fluye con ellas, aunque de una forma liviana y mental porque su identidad, como todos los signos de aire, descansa en las relaciones, en lo vincular.

Según Carutti, en Libra se produce por primera vez en el Zodiaco la experiencia de ver y experimentar al otro en cuanto a otro. Lo que Virgo ya intuye, lo que está más allá del yo, en la energia de Libra se experimenta espontáneamente. El tema psicológico de Libra va a ser "aprender a convivir con la experiencia efímera de este equilibrio, porque el tiempo en el que en la naturaleza está en equilibrio siempre es efímero porque es un equilibrio dinámico". 

Para mantener el contacto con este equilibrio dinámico, Libra necesita moverse siempre de una forma liviana, como una mariposa, incapaz de posarse demasiado tiempo en ningún extremo, en ningún punto de vista.

Signos y patologías



Los Caballeros del Zodiaco, o Saint Seya, de Masami Kurumada


La dificultad de integrar el poder y la pureza del arquetipo dentro del psiquismo humano aumenta conforme avanzamos en la complejidad de los signos. Esto crea una patología que podría definirse como caracteriológica, y que se va a identificar con los niveles mas bajos de lo que Carutti llama el cilindro de energía de cada signo. 

Así, las patologías crecen también en complejidad según el signo al que pertenezcan. La impulsividad en Aries, la posesividad de Tauro, y la hiperactividad de Géminis dan lugar a la simbiosis o la dependencia de cáncer, al narcisismo de Leo, y la obsesividad de Virgo. A su vez, estas conforman la histeria de Libra, la perversión de Escorpio, y el dogmatismo de Sagitario. Estos desembocarán en la superyoización de Capricornio, en la marginalidad de Acuario y la desubicación y el escapismo de Piscis. 

Y vuelta a empezar porque en el Zodiaco todo es circular y una energía sólo se transforma en otra en ciclos de complejidad creciente.



Zodiaco y niveles de Identidad.


Anelle 2012

Siguiendo el Zodiaco, la primera forma de identidad que surge es el nosotros en Cáncer, luego el yo en Leo, y luego el otro, el tú en Libra. Lo Otro, que es ya intuído y sentido en Virgo, no en el sentido comunitario, sino como abstracción objetiva, llega con Capricornio, pero para eso ha sido necesario bajar hasta las profundidades de Escorpio e integrar la sombra colectiva, y también, haber expandido la conciencia con Sagitario y unificado identidades a través de un criterio global y universal. 

Desde este punto de vista, el grado de identidad capricorniana es sumamente evolucionada, porque a través de su vaciamiento, de su impersonalización, abre la puerta al reino de lo transpersonal en el que se sumerge la identidad psicológica de Acuario y Piscis. En Acuario hay una especie de nosotros elegido, posterior y no anterior a la diferenciacíón de un yo, como había en Cáncer. Este Nosotros es un movimiento nuevo que tiene la facultad de que identidades individuadas y discriminadas elijan colaborar libremente respetando la cualidad y el ritmo de su propia auto-expresión. Un lugar en el que la singularidad y la colaboración coexisten. 

Esto es la casa XI, que desde un punto de vista organizativo, constituye el ideal o el punto máximo de respeto y de sinergia entre todas las identidades. Aunque -Wilber dicreparía en este punto- el primer encuentro del yo psicológico con lo transpersonal se produce realmente en Escorpio, a través de una fractura y de una inmersión brutal y súbita, tanto en los reinos prepersonales, como transpersonales de la psique. 

En Piscis la identidad se reabsorbe y se disuelve, de nuevo, para comenzar un nuevo ciclo, así que de la conciencia de la identidad de Piscis poco o nada puede decirse. Podríamos hablar de Conciencia Cósmica o Universal, pero decir esto también es arbitrario, ya que Piscis se experimenta fundamentalmente como una disolución de todas las formas en todas las formas, en el que ninguna identidad es ya posible. Para que haya cualquier tipo de identidad ha de haber algún tipo, por sutil que este sea, de forma o de diferenciación. En el fondo arquetípico de Piscis no existe nada de esto. Hay Pralaya: Disolución. O Absorción, según se mire.

Leo y Libra frente al otro



La Dame a la Licorne, museo de Cluny

Leo utiliza al otro en el sentido de que necesita la resonancia que su propia irradiación causa en el otro para confirmar y preservar el descubrimiento de su propia identidad. En este sentido es dependiente, porque necesita diferenciarse de la identidad colectiva que nace con Cáncer y para esto necesita del otro. 
Pero el reconocimiento objetivo del otro como identidad separada de mí, como elemento constitutivo por derecho propio, que no está allí para satisfacer mis necesidades, sino con el que es necesario hacer acuerdos y negociar, sólo llega con Libra. 
La primera vez que el otro aparece definido claramente con sus propios límites separado de la definición que me dan mis propios límites, sucede en Libra, y con la discriminación de estos límites (los míos y los del otro) aparece por primera vez en el Zodiaco la posibilidad de una verdadera relación entre identidades autónomas.

miércoles, 8 de abril de 2015

Carutti sobre la correspondencia astrológica del psiquismo humano

Dibujo de Leonardo da Vinci

Carutti: "Todo psiquismo humano tiene una correspondencia con Cáncer y con Leo...(...). 
Lo que aparece en Virgo es la noción de que hay un orden infinitamente más amplio y que excede completamente a lo humano....(...). 
En todos los signos a partir de Virgo habrá un punto de tensión muy grande representado por el conflicto de ver cómo se acomoda la psicología individual a una energía que está hablando de algo que está más allá de lo humano".


EL Zodiaco como círculo de energía



Autor no especificado

Si el movimiento natural de Cáncer no fuera proteger y nutrir a través de la exclusión y la construcción de un límite para diferenciar lo que queda dentro de lo que queda fuera, la identidad como resultado de la aparición de la forma no habría aparecido en el Zodiaco y la energía de Leo jamás podría llegar a manifestarse porque no tendría nada de lo que diferenciarse. 
Lo mismo podría decirse de cualquier signo anterior o posterior a otro. El Zodiaco es un círculo eterno de energía en el que el potencial de una forma llega a su fin y da necesariamente paso a otra. El orden de transformación de esta energía sigue siempre los ritmos que describe Carutti, pero las combinaciones entre sus pulsos son literalmente, infinitas. De ahí la riqueza inagotable y siempre nueva del lenguaje y la interpretación astrológicos.