Un fin de semana de trabajo con la energía transpersonal, de la mano de Martina Carutti.
Un seminario de un nivel, una profundidad y una importancia difíciles de exagerar. Y es que Martina tiene el don de traducir, de "traer a la tierra" la inmensa y compleja visión de Eugenio, y convertirla en una herramienta práctica -eminentemente práctica- de trabajo interior -y exterior, por cierto-, sin por ello desvirtuarla en lo más mínimo.
Un regalo para los que hemos estado allí. Y un "deber" para los próximos tiempos: Martina nos debe un libro sobre el tema. Se lo he reclamado en la despedida, y me ha asegurado que lo escribirá.
El tema merece difusión. Toda la posible.
En primer lugar, porque los tres planetas transpersonales son, obviamente, los menos comprendidos de la Astrología. Y, en segundo lugar, porque el potencial renovador y transformador que trae la comprensión y la progresiva incorporación de esas energías es de crucial importancia. Para el individuo y para el colectivo. Y más allá...
Un espacio para reflexionar y debatir sobre astros, sueños, mitos, arquetipos y... todo lo demás.
Mostrando entradas con la etiqueta Neptuno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neptuno. Mostrar todas las entradas
domingo, 21 de febrero de 2016
miércoles, 15 de abril de 2015
Un poema neptuniano
ADELFOS
Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del sol-,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.
En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.
Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.
¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.
De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.
Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!
Manuel Machado
viernes, 10 de abril de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
