Un fin de semana de trabajo con la energía transpersonal, de la mano de Martina Carutti.
Un seminario de un nivel, una profundidad y una importancia difíciles de exagerar. Y es que Martina tiene el don de traducir, de "traer a la tierra" la inmensa y compleja visión de Eugenio, y convertirla en una herramienta práctica -eminentemente práctica- de trabajo interior -y exterior, por cierto-, sin por ello desvirtuarla en lo más mínimo.
Un regalo para los que hemos estado allí. Y un "deber" para los próximos tiempos: Martina nos debe un libro sobre el tema. Se lo he reclamado en la despedida, y me ha asegurado que lo escribirá.
El tema merece difusión. Toda la posible.
En primer lugar, porque los tres planetas transpersonales son, obviamente, los menos comprendidos de la Astrología. Y, en segundo lugar, porque el potencial renovador y transformador que trae la comprensión y la progresiva incorporación de esas energías es de crucial importancia. Para el individuo y para el colectivo. Y más allá...
Un espacio para reflexionar y debatir sobre astros, sueños, mitos, arquetipos y... todo lo demás.
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domingo, 21 de febrero de 2016
miércoles, 17 de febrero de 2016
Más allá de Carutti...
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| Eugenio Carutti, Creador de Casa XI y mentor |
Eugenio Carutti no ha creado, rigurosamente, una escuela de astrología. Ha creado una escuela, digamos, de reeducación perceptiva, de la cual, la astrología, o la mirada astrológica, puede ser la base, pero que al final se convierte solo en otra herramienta al servicio de la evolución de la conciencia. Conciencia entendida como núcleo de percepción de identidad que va integrando poco a poco todo lo que ha excluído y que le llega como destino.
El salto evolutivo que propone semejante forma de practicar la astrología, o mejor dicho, el mérito de haber sido capaz de reconocer en la astrología una herramienta al servicio de un cambio de percepción, no tiene parangón con ninguna otra escuela o forma de hacer astrología que conozca. En ese sentido, dudo que en los próximos años surja una escuela de astrología de la profundidad y el calado que ha creado Carutti. Surgirán muchas escuelas que reflejen en variados sentidos la necesidad de experimentar la energía de los planetas transpersonales en la astrología, pero solo algunas escuelas que se conviertan en instrumentos de transformación y mediación entre las energías transpersonales y la psique. La Casa XI creada por Carutti es un instrumento de mediación. De descentramiento vicularizante. Carutti representa en astrología lo que Jung lo ha sido para la psicología. Carutti ha creado escuela, y en esta escuela han surgido astrólogos que han comprendido e integrado su trabajo y que lo harán evolucionar de muy distinta manera, igual que después de Jung aparecieron un sin fin de corrientes y psicólogos que se nutrieron y se inspiraron de su obra y que evolucionaron a partir de ella.
Pero es este a partir de lo que quiero hablar aquí. Solo he leído artículos y textos de dos profesores de la Casa XI y en los dos he encontrado una integración y una comprensión vasta profunda del mensaje de Carutti. Una es Martina Carutti y otro es Alejandro Lodi. Ambos tienen sus respectivos blogs con artículos ( https://alejandrolodi.wordpress.com/articulos/) (http://martinacarutti.blogspot.com.es) que animo a leer desde aquí. En ambos blogs encontrarán distintos artículos sobre los temas principales y sobre todo el proceso que se enseña en Casa XI, algunos de los cuales, hemos referido en este mismo espacio.
Sin embargo, leyendo una selección de algunos artículos de ambos astrólogos y autores me he topado con la sensación de que esa necesaria evolución y síntesis más allá del terreno astro-psicológico conquistado por Carutti no ha llegado. Que ambos están aun bajo la sombra y la luz de su mentor. Probablemente porque la revolución perceptiva que propone, que lleva años experimentar e integrar, no sólo conceptualmente, sino sobre todo, en esto consiste el programa de la escuela, experimentalmente, aun está por vivirse, y por lo tanto, no será superable hasta que se viva.
Sin embargo, leyendo una selección de algunos artículos de ambos astrólogos y autores me he topado con la sensación de que esa necesaria evolución y síntesis más allá del terreno astro-psicológico conquistado por Carutti no ha llegado. Que ambos están aun bajo la sombra y la luz de su mentor. Probablemente porque la revolución perceptiva que propone, que lleva años experimentar e integrar, no sólo conceptualmente, sino sobre todo, en esto consiste el programa de la escuela, experimentalmente, aun está por vivirse, y por lo tanto, no será superable hasta que se viva.
Este proceso experimental coincide en muchos puntos con la idea de un astrochamanismo del que ya hablamos con anterioridad en este espacio, ya que tiene como base común un movimiento en el mecanismo perceptivo, algo que ha sido trabajado por los chamanes de todas las tradiciones. En este sentido, la astrología tiene exactamente la misma función.
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| Martina Carutti, psicóloga analítica, astróloga y mentora en Casa XI |
Pero esta percepción de estar aun bajo la sombra del padre (literalmente, en el caso de Martina) no es meramente de carácter sensitivo. No es que yo lo sienta o me lo parezca. Es también una constatación al analizar el desarrollo de los mismos conceptos que proponen en sus escritos, de cómo lo hacen y de que conclusiones derivan de los mismos. En el caso de Martina Carutti, probablemente por su formación psicológica tanto como por la configuración de su propio mandala zodiacal, hay menos interés en una discusión teórica sobre los pilares conceptuales que vertebran la obra de Carutti y más interés en hacerlos permeables y asequibles a sus repercusiones psicológicas, es decir, a sus efectos en la psique y en la vida. En el caso de Alejandro Lodi se constata una evolución de sus primeros artículos a los últimos en el sentido de un tránsito de un marco teórico abstracto y a otro mas pragmático y más concreto, sobre todo mas crítico con los quistes subjetivos y personalistas que infectan el tejido del mundo de la astrología psicológica, aunque también la crítica se hace extensible a otros muchos ámbitos, no necesariamente relacionados con el mundo de la astrología, pero sí, inevitablemente, con el mundo de los arquetipos.
En todos sus artículos, tanto de Martina como de Alejandro, hay una base conceptual formidable, y un proceso cognitivo lúcido y a veces, no siempre, brillante, pero aun no se saborea un signo inequívoco de pensamiento propio. Es decir, de integración con el propio destino. Esto es comprensible, porque si la luz que aporta aun el revolucionario enfoque de Carutti no ha sido aun debidamente comprendida, menos lo es la sombra que corresponde a semejante luz.
En todos sus artículos, tanto de Martina como de Alejandro, hay una base conceptual formidable, y un proceso cognitivo lúcido y a veces, no siempre, brillante, pero aun no se saborea un signo inequívoco de pensamiento propio. Es decir, de integración con el propio destino. Esto es comprensible, porque si la luz que aporta aun el revolucionario enfoque de Carutti no ha sido aun debidamente comprendida, menos lo es la sombra que corresponde a semejante luz.
Pero eso es otra cuestión, y por supuesto, mi propio enfoque. Hay un artículo de Lodi, Apuntes sobre una astrologia del siglo XXI, publicado anteriormente en este mismo espacio, que presenta un desglose y síntesis (traducida y en su estilo) del cambio perceptivo que supone el enfoque psico-astrológico de la Casa XI. Las conclusiones a las que llega se corresponden, lógicamente, a su propia idiosincrasia, pero no son conclusiones muy lejanas a las que se ven también en los diálogos que ha mantenido con su mentor, publicados dentro de su propio blog. En estos diálogos es donde mejor se puede observar, usando la lente adecuada, este vivir aun bajo la luz, y por lo tanto bajo la sombra, del padre. Cosa que de alguna forma aun hacemos todos los que hemos reconocido lo que Carutti está realmente haciendo a través de la herramienta de la astrología.
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| Alejandro Lodi, escritor, astrólogo y mentor en Casa XI |
Pasar un largo periodo a la sombra de este gigante es inevitable porque su tamaño es su tamaño, pero el algún punto hay que cuestionar incluso los fundamentos de su misma revolución copernicana. Cuestionar no significa negarlos sin ninguna base porque una vez asimilados son ya incuestionables, sino averiguar si aun es posible llegar todavía más lejos de la propia Casa XI, y del entorno que significa. Por supuesto, este ir mas lejos no es una tarea que pueda realizar ningún ego, sino que dependerá enteramente de cual sea el destino de cada astrólogo. Es posible que el destino de muchos astrólogos formados en el fértil suelo de la Casa XI sea, en los próximos decenios, traducir en distintos registros perceptivos la profundidad y la extensión del mensaje de Carutti, que por supuesto, no es el mensaje de Carutti, sino el mensaje de lo que ha percibido Carutti, y que definitivamente, ha sido y sigue siendo algo distinto. Una Realidad Vinculante.
Y no es que Carutti haya roto el molde y haya descubierto América. Chamanes o budistas contemplan esta realidad vinculante y trabajan dentro de su sistema un cambio de percepción para adecuarse en todo lo posible a ella desde hace miles de años. Lo que ha hecho Carutti es decir sin tapujos que la astrología es un tipo de mapa que enseña el camino a un cambio perceptivo. Carutti no ha reinventado la astrología, simplemente ha percibido y explicado su función más profunda. Y su función mas profunda es expresar como funcionan los distintos registros perceptivos, como se asocian, y como es posible integrarlos poco a poco en cada ciclo a través de una apertura y permeabilización progresiva de la conciencia. Esto por resumir, porque el destino de este hombre consistía en ser un genio inspirador para otros muchos.
Y no es que Carutti haya roto el molde y haya descubierto América. Chamanes o budistas contemplan esta realidad vinculante y trabajan dentro de su sistema un cambio de percepción para adecuarse en todo lo posible a ella desde hace miles de años. Lo que ha hecho Carutti es decir sin tapujos que la astrología es un tipo de mapa que enseña el camino a un cambio perceptivo. Carutti no ha reinventado la astrología, simplemente ha percibido y explicado su función más profunda. Y su función mas profunda es expresar como funcionan los distintos registros perceptivos, como se asocian, y como es posible integrarlos poco a poco en cada ciclo a través de una apertura y permeabilización progresiva de la conciencia. Esto por resumir, porque el destino de este hombre consistía en ser un genio inspirador para otros muchos.
Carutti nos ha inspirado. Nos ha enseñado la realidad vincular en un lenguaje que al contrario que las tradiciones orientales, vibra con la propia idiosincrasia de nuestra cultura occidental. Ha situado el lugar exacto en el que se ha enquistado la conciencia humana (entre cáncer y leo) y a partir de ahí, ha intentado explicar o traducir lo que está mas allá de ella. Y también, porque es necesario, lo que es necesario hacer para crecer a una percepción que sea capaz de percibir la realidad como un todo vincularse adecuadamente con ella y dentro de ella.
Lo que pueda haber más allá de Carutti en astrología es, para mí, un misterio. Habrá evidentemente, significaciones y aplicaciones sin número. Pero serán, la mayoría, desde este enfoque astrológico.
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| Carutti hablando sobre la vincularidad y la inteligencia planetaria |
Personalmente, no estoy interesado en las formas que adopte la astrología a partir de su aporte. Lo que me ha enseñado la astrología de Carutti es, sobre todo, a reconocer el mecanismo del mandala zodiacal, como representación occidental de otros mandalas que por una cuestión cultural, siempre me fueron mucho menos comprensibles. Me ha enseñado a ver en el propio zodiaco el mandala arquetípico de la psique occidental.
Una vez reconocido este mecanismo, existen multitud de opciones. Uno puede optar por convertirse en un buen astrólogo al servicio del cambio del registro perceptivo, dado que toda forma de practicar astrología es practicar siempre una forma de percepción, o puede aplicar este insight a multitud de otras áreas mientras contempla por el rabillo del ojo que implicaciones astrológicas tienen. Personalmente me inclino por esto último por varias razones. Primera, porque creo que adentrarse en el océano del mundo astrológico conlleva el inevitable encuentro con las corrientes y las marismas de una arbitrariedad que aun se encuentran en este mundo, y con las que tengo muy poca paciencia para convivir pacíficamente. Es decir, las posturas arbitrarias que aun existen en la astrología, me sacan de mis casillas, porque hay tantas posturas como auto-justificaciones de los respectivos egos de los astrólogos. Segunda, y mucho mas importante, porque considero mucho mas interesante que aplicaciones reales puede tener, fuera del contexto astrológico, practicar este cambio de percepción. Además, fuera de este contexto, es mas fácil poner a prueba todas esas cosas que se refuerzan y se reafirman cuando uno nada con los mismos peces.
Una vez reconocido este mecanismo, existen multitud de opciones. Uno puede optar por convertirse en un buen astrólogo al servicio del cambio del registro perceptivo, dado que toda forma de practicar astrología es practicar siempre una forma de percepción, o puede aplicar este insight a multitud de otras áreas mientras contempla por el rabillo del ojo que implicaciones astrológicas tienen. Personalmente me inclino por esto último por varias razones. Primera, porque creo que adentrarse en el océano del mundo astrológico conlleva el inevitable encuentro con las corrientes y las marismas de una arbitrariedad que aun se encuentran en este mundo, y con las que tengo muy poca paciencia para convivir pacíficamente. Es decir, las posturas arbitrarias que aun existen en la astrología, me sacan de mis casillas, porque hay tantas posturas como auto-justificaciones de los respectivos egos de los astrólogos. Segunda, y mucho mas importante, porque considero mucho mas interesante que aplicaciones reales puede tener, fuera del contexto astrológico, practicar este cambio de percepción. Además, fuera de este contexto, es mas fácil poner a prueba todas esas cosas que se refuerzan y se reafirman cuando uno nada con los mismos peces.
Nada más puedo decir. De momento, como tantos otros, a nivel astrológico, vivo aun bajo la sombra de Carutti. Pero con ac en capricornio esto no durará mucho porque mi destino es convertirme en un padre para mí mismo. Esto me exigirá, llegado el momento, dejar atrás todo lo que estoy aprendiendo con él. Someterlo a examen, que en términos vitales significa entregarlo en manos del destino y de la vida para que lo verifique. Como me ha sucedido siempre, lo que la vida no considere oportuno guardar el registro en mi propia memoria celular, no me interesa, o me dejará de interesar pasado un tiempo. Pero esto aun, a día de hoy, es mucho decir.
lunes, 15 de febrero de 2016
Alejandro Lodi sobre la astrología como narcótico
Llevo ya algunos meses en crisis con lo que denomino la arbitrariedad de la astrología. En espera de ser capaz de traducir lo que realmente significa en un próximo artículo, dejo este fragmento de un artículo de Alejandro Lodi, publicado en el la web de la casa XI (http://www.casaonce.com/publicaciones/articulos/acerca-de-urano-transitando-aries-6/), que transmite parte, aunque no todo, de esta disconformidad con "la apropiación" por parte del ego de formas perceptivas que de alguna manera no le pertenecen, y que están pidiendo, si no su propia muerte, que se eche definitivamente a un lado, para que otro tipo de percepción más evolucionada (es decir, mas extensa y profunda) pueda desarrollarse:
"Cuando el rayo de la tragedia sorprende nuestras vidas se hace evidente que no toleramos el contacto con el dolor, reaccionamos a él. No se trata de una limitación personal, sino de una frontera humana, una defensa al horror.
La elocuencia de esa incapacidad es nuestra búsqueda de explicaciones cuando nos toca lo siniestro. Buscar causas es intentar explicaciones y así calmarnos. Esa causa que explica el efecto nos calma haciéndonos creer (convenciéndonos) que ese sufrimiento podría no haber ocurrido, que el dolor no forma parte de dinámica alguna.
Con nuestras explicaciones acerca de qué significan los hechos dolorosos estamos -acaso sin saberlo- manteniendo vivo el supuesto de que el dolor es mero efecto de una causa y de que, si conjuráramos esa causa, podríamos entonces eliminar el efecto, es decir, lograríamos excluir el dolor de nuestras vidas. Se conforma así el hechizo de un poderoso supuesto: el dolor no es real, sino efecto no deseado de una acción inadecuada. El dolor no forma parte de proceso vital alguno. El dolor podría no existir. El dolor no debería existir. Podríamos vivir sin dolor.
Contribuyendo a este supuesto, la astrología puede servir para anestesiar. La astrología puede resultar un dulce narcotizante. Como también las ideologías políticas, el idealismo ecológico y el misticismo. Nos permiten, por ejemplo, ver en las imágenes de la catástrofe de Japón los efectos del ingreso de Urano transitando Aries o el castigo del mar por la pesca indiscriminada de los buques japoneses, ver en los cataclismos que azotan la Tierra la reacción kármica de la madre naturaleza al maltrato humano, o ver en los atentados a las Torres Gemelas a los yanquies recibiendo un poco de su propia medicina… Ver es percibir. Cada uno de estos supuestos condiciona nuestra percepción de la realidad, distorsionándola en dirección a lo que creemos seguro, haciéndola menos amenazante y, por lo tanto, menos intensa y más controlable. Cada una de estas respuestas permite no entrar en contacto con el dolor de la experiencia, filtrarla para evitar esa conmoción y mantenernos protegidos en nuestro mundo de certezas, premios y castigos, y previsibilidad.
La astrología puede anestesiar con su suministro de explicaciones. La astrología puede calmarnos diciéndonos qué significan los hechos dolorosos de nuestra vida, cerrando ese significado en una causa absoluta. Pero también la astrología puede dejarlos abiertos, sin decirnos lo que esos sucesos significan, sino apenas (o nada menos) inscribiendo su significado en un orden cíclico.
En verdad, la astrología no puede decirnos qué significa un hecho, sino en qué orden cíclico ese acontecimiento puede ser significado. La astrología no cierra la vivencia de los hechos de nuestra vida a un significado, sino que significa esas experiencias revelándolas constitutivas de un orden que se manifiesta en el tiempo. Ese hecho doloroso no es un castigo, ni suceso aislado. Todo suceso está inscripto en un orden temporal, responde a la dinámica vital de un proceso que se desarrolla en el tiempo y que cuenta con una lógica cíclica.
Y aquí la astrología sí tiene algo para decir. Incluso puede dar serenidad. Puede calmar la excitación dramática y angustiante que la experiencia vital nos provoca cuando expone a nuestra conciencia la vulnerabilidad que nos constituye. Pero será una calma por contacto, no por evasión. Es una serenidad que disuelve las superficies más agudas del sufrimiento para conducirnos a la profundidad del dolor.
Jugando con las palabras, podríamos decir que no es una calma por anestesia sino por hiperestesia. Es la intensa paz de una comprensión que se hace manifiesta por sentir más, no por sentir menos".
Alejandro Lodi.
lunes, 8 de febrero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
Gente de Casa XI en Barcelona
Pablo Telias y Marina Carutti, de Casa XI, en Barcelona a principios de febrero.
Interesante...
(Toda la información, en la Web de Cosmograma)
Interesante...
(Toda la información, en la Web de Cosmograma)
jueves, 16 de abril de 2015
Sobre el futuro de la Astrología
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| Autor no especificado |
No he podido evitar, después de leer el impresionante post de Amelia de Sola sobre Carutti y la revolución copernicacana en la Astrología, ponerme a reflexionar sobre el futuro, mas bien, los futuros (siempre son varios) de la astrología. Sus muchas posibilidades y futurables. Pero antes, convendría hacer un poco de recapitulación partiendo del punto central del post de Amelia de Sola sobre Carutti. La labor esencial de la Astrología ha sido siempre descentrar al hombre. Es decir, recordarle que dentro las leyes de interacción del universo, donde lo que es abajo es arriba y viceversa, él es sólo una manifestación del todo. Por supuesto, no es la única disciplina que lo hace, pero si, de todas las ramas del esoterismo, la que, gracias a su amplio origen (desde siempre se ha hecho astrología en todas partes) ha logrado, por así decirlo, mas difusión, No sólo por su aspecto predictivo (la astrología predictiva sigue basándose en estas leyes o principios de correspondencia) sino, sobre todo, porque el lenguaje astrológico moviliza y se dirige hacia la dimensión mas arquetípica del hombre.
Siguiendo a Jung, toda disciplina que se mueva en el ámbito de lo arquetípico necesita encontrar una forma de regular la relación entre la fragilidad del psiquismo y el poder que contienen estos mismos arquetipos. Caso contrario, se corre el riesgo de la que psique sea poseída por los contenidos del inconsciente y las competencias de cada ámbito (lo arquetípico y lo psicológico) se mezclen indiscriminadamente. La competencia de lo arquetípico es inspirar, amplificar la lente en la que se sitúa el psiquismo, desde ciertos modos energéticos que siguen ciertos ciclos de transformación. La función del psiquismo es obrar en el mundo y llevar a la materia esta energía, con el fin de transformarla. Lo arquetípico es siempre un molde, una forma de la energía, un patrón. El psiquismo es mas bien un tejido sutil y delicado, una esponja que hace de puente entre lo de arriba y lo de abajo, que se empapa de ciertos patrones para licuarlos después sobre el mundo de cierta forma, que casi siempre corresponde con ese patrón. Diferenciar la labor de cada uno, y entrenar la capacidad de relación entre el yo y el inconsciente debería ser materia obligada para cualquier persona que se ponga a estudiar astrología o cualquier otro tipo de saber esotérico.
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| Autor no especificado |
Desafortunadamente esto no es así, y la astrología termina por cristalizarse en enfoques que caen o bien en lo arquetipico o se convierten, en palabras de Amelia de Sola, en puro psicologismo. Piscologismo significa poner estos patrones al servicio del estrecho marco perceptivo de la psique del hombre, y terminar por atribuirles "funciones fijas". Arquetipismo es ese tipo de astrología criptogámica e incomprensible que donde tiene que tratar con lo humano se pone a hablar de lo transpersonal, o que en todo quiere ver la marca de la trascendencia cuando de lo que se trata es de que el arquetipo se encarne adecuadamente.
No solo la astrología predictiva cae en un psicologismo o en un arquetipismo fácil y chabacano, también lo hacen muchas corrientes de la llamada astrología psicológica que voy a obviar mencionar aquí. Este mismo nombre resulta un eufemismo casi inecesario, ya que la astrología lleva haciendo psicología desde el principio de los tiempos. Es decir, atrapando el dinamismo y el poder de cualquier arquetipo en la lente psicológica. De hecho, al hacer astrología, la psicológico cristaliza siempre lo arquetípico. Lo psicológico parte siempre de cierta forma de percepción. Esa percepción corresponde siempre a cierto modo energético o arquetípico, a cierto patrón de la energía. De percibirse y de percibir el mundo, y desde esa percepción despliega todo un mundo, una interpretación, y finalmente una cristalización que es lo que llamamos psicologismo.
El zodiaco de las revistas no es más que una popularización masiva de ese psicologismo. Pero también lo es la creencia, fomentada por los mismos astrólogos que necesitan comer de ello, de que es posible levantar la carta natal a una persona que no sabe absolutamente nada del lenguaje astrológico, o de cualquier otra forma de lenguaje simbólico, y decirle alguna cosa que le haga sentido, fuera de unos cuantos tópicos barnizados de tecnicismos. Que a la persona que no está familiarizada con el tema le digas que tal cosa o tal otra es porque tiene el sol en trígono con urano, no creo que le valga un pimiento. Lo común de toda lectura, se haga en el contexto que se haga, es que hay que lidar con una imposibilidad de base: no se puede ir mas deprisa que el tiempo. Esto significa que lleva años (no una hora ni dos) reajustar la percepción al descentramiento copernicano que está en la base misma del lenguaje astrológico. Y muchos más aun incorporar este enfoque poco a poco en todas esas partes que se han enquistado en nuestra forma tan narcisista, tan leonina, tan autocentrada de relacionarnos con lo astrológico y con todo en general.
Lo que la astrología propone al nivel mas profundo es ser capaz de quitar nuestro ego de en medio (esa interfase que vive parapateada en algún lugar entre cáncer y leo) con el fin de poder ver y vivir el resto de nuestra carta. Esto es lo que ha captado Carutti y lo que intenta compartir en la formación de casa XI. Y este es el enfoque del que Amelia de Sola ha partido para poner a Carutti al nivel de Copérnico en la Astrología. Porque realmente es una revolución copernicana, una revolución descentralizadora. Una revolución uraniana, pero en sentido profundo, no tecnológico.
El enfoque tecnológico de lo uraniano es otra cosa, solo una vertiente. No deja se ser cierto, pero no llega a este nivel profundo que propone la energía de Acuario, que es sencillamente, liberar y repartir la energía, en este caso, el conocimiento. ![]() |
| Autor no especificado |
Desde hace algún tiempo estamos asistiendo a la eclosión de cierto enfoque o forma de hacer astrología que proclama haber dado un paso más y ser capaz de modernizar la astrología con las herramientas del S.XXI. Es más, de llevar la astrología a todos los ámbitos, a través de herramientas del SXXI. No sólo a través de hologramas en 3D de la carta natal, sino de consignas traídas del mundo del coaching y de otras vertientes de la psicología, digamos ,"resolutiva" que venden resultados rápidos y sencillos, algo que se agradece en estos tiempos, pero que no tiene en cuenta el tiempo necesario de asimilación que necesita el psiquismo humano para aprender a relacionarse correctamente con lo arquetípico. Relacionarse con lo arquetípico lleva tiempo , no porque sea amplio, sino porque es, ante todo, un modo de ser dinámico y profundo, que se revela por capas. Lo uraniano se relaciona con un tipo de energía que no se reconoce a través de los procesos y que transmite insights o imputs de energía o conocimiento como quien saca de la chistera un conejo de la nada. Hacer este tipo de astrología a la uraniana tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Una de ellas es que puede dotar a la persona, en un tiempo record, de poderosos y valiosos insights. Pero alguien ha de seguir asumiendo la responsabilidad de guiar a la psique a relacionarse con el poder de los contenidos inconscientes, y este alguien no va a ser nunca lo uraniano, ya que Urano no toma sobre sí mismo ninguna responsabilidad, porque en él no hay procesos. Por eso necesita trabajar conjuntamente con otros arquetipos que sí funcionan a través de la comprensión de la dimensión de la profundidad, como Saturno, Neptuno, o Plutón.
Basar y hacer astrología en el aspecto mas superficial (quizás mas fácil, por ser el más visible) de Urano, esto es, una astrología centrada en el aspecto tecnológico de lo uraniano, puede astrologizar el mundo, llevar la astrología a escuelas, universidades y hospitales, pero no trascender su tendencia al psicologismo. Para trascender la tendencia al psicologismo hay que hacer no solo una astrología a la uraniana mucho más profunda, tomando la cualidad mas profunda de Urano/Acuario, que es lo descentralizante, sino ponerla a trabajar en conjunto con cualidades complementarias de arquetipos que tienen cualidades que no tiene Urano, pero que también se necesitan. Se necesitan porque para que el psicologismo abandone los centro de identidad mas egoicos, necesita siempre la referencia de otro centro. Apuntar hacia ese otro centro trascendente con la sola ayuda de Urano es un suicidio astrológico de proporciones cósmicas. Ignorar el peso, la necesidad y la función trascendente que los otros planetas transpersonales tienen en el trabajo de descentralización, o mejor dicho, de trancendescentralización (esto es, llevar el centro de un envase a otro cada vez mas amplio) es un error de base egoica, y de fondo, de naturaleza perceptiva.
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| Autor no especificado |
Personalmente me sigue pareciendo ridículo ese ambiente de bola de cristal, sea que esta bola de cristal se haya convertido en un holograma en 3d de la carta natal o en una pantalla interactiva en la que poder navegar virtualmente dentro de la propia carta, que se respira en una consulta astrológica. Posicionarse como técnico o como sabio ante cualquier persona. Leer y preparar una carta ignorando su proceso en el cuerpo y a través del cuerpo. Creer que uno tiene herramientas para navegar por una carta a la que hay que pedir permiso para dar cada paso, porque tratamos con el mapa vivo del alma de una persona, no con un juguete virtual, me parece, en superficie, seguir haciendo psicologismo, y en profundidad, una muestra de que aun no se ha comprendido y experimentado corporalmente el dinamismo y el misterio del ámbito astrológico.
Quizás por eso mi interés en la astrología es esencialmente corporal, y el tipo de astrología en la que creo y la que practico es una astrología que nunca abandona el cuerpo. En este sentido, resulta, por así decirlo, muy poco moderna, muy poco tecnológica. Y cuando digo cuerpo, hablo literalmente. Para mí, hacer astrología significa, básicamente, experimentar y hacerse diestro en la experiencia corporal, psicológica y energética que se va produciendo en este proceso de trans-descentramiento. Es una experiencia paralela al chamanismo, y por lo tanto, es una astrología que trabaja con los mismos poderes y arquetipos que se manifiestan en lo chamánico, y que es, en cierta forma, un tipo de astrochamanismo. Quizás, una forma de complementar la sobrecarga que el aspecto tecnológico de lo uraniano produce en nuestra forma de vida. Pero este es ya otro tema a desarrollar paralelamente y que tiene muchos matices.
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jueves, 9 de abril de 2015
Zodiaco y niveles de Identidad.
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| Anelle 2012 |
Siguiendo el Zodiaco, la primera forma de identidad que surge es el nosotros en Cáncer, luego el yo en Leo, y luego el otro, el tú en Libra. Lo Otro, que es ya intuído y sentido en Virgo, no en el sentido comunitario, sino como abstracción objetiva, llega con Capricornio, pero para eso ha sido necesario bajar hasta las profundidades de Escorpio e integrar la sombra colectiva, y también, haber expandido la conciencia con Sagitario y unificado identidades a través de un criterio global y universal.
Desde este punto de vista, el grado de identidad capricorniana es sumamente evolucionada, porque a través de su vaciamiento, de su impersonalización, abre la puerta al reino de lo transpersonal en el que se sumerge la identidad psicológica de Acuario y Piscis. En Acuario hay una especie de nosotros elegido, posterior y no anterior a la diferenciacíón de un yo, como había en Cáncer. Este Nosotros es un movimiento nuevo que tiene la facultad de que identidades individuadas y discriminadas elijan colaborar libremente respetando la cualidad y el ritmo de su propia auto-expresión. Un lugar en el que la singularidad y la colaboración coexisten.
Esto es la casa XI, que desde un punto de vista organizativo, constituye el ideal o el punto máximo de respeto y de sinergia entre todas las identidades. Aunque -Wilber dicreparía en este punto- el primer encuentro del yo psicológico con lo transpersonal se produce realmente en Escorpio, a través de una fractura y de una inmersión brutal y súbita, tanto en los reinos prepersonales, como transpersonales de la psique.
En Piscis la identidad se reabsorbe y se disuelve, de nuevo, para comenzar un nuevo ciclo, así que de la conciencia de la identidad de Piscis poco o nada puede decirse. Podríamos hablar de Conciencia Cósmica o Universal, pero decir esto también es arbitrario, ya que Piscis se experimenta fundamentalmente como una disolución de todas las formas en todas las formas, en el que ninguna identidad es ya posible. Para que haya cualquier tipo de identidad ha de haber algún tipo, por sutil que este sea, de forma o de diferenciación. En el fondo arquetípico de Piscis no existe nada de esto. Hay Pralaya: Disolución. O Absorción, según se mire.
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