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viernes, 17 de abril de 2015

¿Alguna idea?

De todos los tránsitos de la energía de un signo a otro, el que más me cuesta comprender es el de Piscis a Aries.
¿Alguna idea?

miércoles, 15 de abril de 2015

Ouroboros


 El Auryn, de la película Neverending Story, basada en el Ouroboros

Todo es nuevo
y viejo a la vez:
Piscis y Aries
Saturno y Urano
cogidos de la mano
en cada cosa
se crean
y se destruyen
una vez y otra
en un viaje
sin principio
ni fin.

Un poema neptuniano






ADELFOS

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del sol-,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!

Manuel Machado

viernes, 10 de abril de 2015

Sobre la polaridad de los Signos

En todos los signos femeninos en los que la energía se concentra y se absorbe,  parece que hay un punto de inflexión en el que la energía masculina desplegada en el anterior es reclamada y tomada, digamos, "en serio". Así Tauro se toma en serio a Aries, Cáncer a Géminis, Virgo a Leo, Escorpio a Libra, Capricornio a Sagitario, y Piscis a Acuario. 

De modo contrario, ese mismo punto de inflexión en el que la energía es concentrada al máximo, llega a un punto sin retorno en el que necesita liberase y volverse más ligera. Esto es lo que hace Aries con Piscis, Géminis con Tauro, Leo con Cáncer, Libra con Virgo, Sagitario con Escorpio, Acuario con Capricornio. 

Eso por resumir mucho, pero ayuda a comprender este pulso básico de expansión y absorción de la energía. Por cierto, el signo en el que, se vive y se experimenta esta polaridad es Piscis. Los peces siguen el movimiento básico Zodiacal de una forma exacta al idiograma chino que representa las transformación del ying y el yang. En la serie Avatar, aparecía claramente esta imagen de los dos peces como metáfora del movimiento que rige la vida. 

Autor no especificado




Una reflexión sobre la naturaleza profunda de Capricornio

Reflexión y síntesis sobre Capricornio (después de leerlo en los ascendentes de Carutti):
Aceptar que aquello que tu crees inefable, único, irrepetible, lo máximo, no encuentra una resonancia objetiva en el mundo y no interesa a la mayor parte de la gente, eso es la energía de Capricornio. Ajustar y canalizar el pulso del deseo al receptáculo de la ley, con el fin de objetivizarlo y universalizarlo, eso es Capricornio. Aceptar de buen grado la deflación del idealismo y la confianza ciega sagitariana en lo que debería ser hasta que alcance las dimensiones y las limitaciones de lo que en cada instante es tal y como es, y se manifiesta como se manifiesta, eso es Capricornio.
Johfra Bosschart
Capricornio es el viraje de la energía zodiacal hacia lo esencial, hacia lo que constituye la norma y el patrón de toda forma, manifestación y todo movimiento visible (antes de Acuario, donde el patrón energético queda ya liberado de la forma) de la energía. Eso provoca en el psiquismo una experiencia irrenunciable e inevitable de desierto, de sequedad. Pero el desierto de Capricornio no es el muro de piedra desde el que Virgo observa e intenta comprender el mundo. En Capricornio hay un contacto real e inevitable con la vida, y con lo que la vida le hace a uno. Hay no sólo una sensibilidad, sino una sensibilidad que ha sido capaz de hacerse objetiva. Una sensibilidad orientada a aceptar el hecho, independientemente de cual sea. Un aceptar el efecto de la realidad sobre el cuerpo en cada instante.
Capricornio no vive aislado de los sentimientos como Virgo, ni los encierra para retroalimentarse de ellos como Cáncer, ni depende de su resonancia como Leo, ni los dosifica como Libra, ni se abandona a ellos como Escorpio, ni los idealiza y los sintetiza como Sagitario. Capricornio da cuenta de lo que sucede objetivamente, y experimenta el hecho de que su propia vida tiene lugar en ese suceder. Lo que en Virgo es la intuición de un engranaje que nos trasciende, en Capricornio se experimenta directa e inevitablemente. Lo que en Virgo se quiere comprender y causa angustia al no conseguirlo, en Capricornio se transforma naturalmente en pura obediencia. Por la obediencia, Capricornio encuentra la paz entre la ley y el deseo. Su ascenso a la Montaña representa un cambio de nivel de conciencia en un viaje que se agota en Sagitario. Sagitario representa el fin y la consumación de la experiencia subjetiva. En Capricornio llega la necesidad de aceptar que es la vida la que ordena y manda y que el yo no ha sido nunca el protagonista de ese viaje.
Capricornio nos prepara para la entrada en el reino de lo impersonal y trascendente, no de una forma irracional, incontrolable e intensa, como en Escorpio, sino secuencial, progresiva y consciente. El ascenso a la montaña tiene la función de irnos quitando subjetivamente de en medio para que la experiencia objetiva de la realidad pueda experimentarse de una manera cada vez mas fluida. Lo que en Escorpio es necesidad y seriedad por integrar lo negado de una forma existencial, en Capricornio es necesidad y seriedad por integrarlo todo. La integración escorpiana, a pesar de ser existencial, sigue siendo subjetiva. Escorpio lida con los contenidos subjetivos, sean estos conscientes o no. Capricornio lida con la tarea de integrar los contenidos subjetivos con el orden de la realidad, y experimentarlos como una misma cosa. Por eso su poder es ser capaz de llegar a la esencia común de todas las cosas, la esencia que une el mundo interior con lo de fuera.
Capricornio existe para experimentar la consumación del límite creado en Cáncer. La imposibilidad subjetiva de cualquier forma de ir mas allá de sí misma. La diferencia con Cáncer es radical, porque mientras Cáncer experimenta dentro del límite que traza siempre y en todo momento una experiencia subjetiva, Capricornio llega a la universalidad de la experiencia objetiva que hay dentro de todos los límites. Cáncer se identifica con lo que queda dentro del límite. Capricornio se identifica con la misma ley que crea límites en todas las estructuras para que un mundo o cualquier mundo pueda llegar a ser. Su peligro, obviamente, será siempre la cristalización. Esta es su puerta a la trascendencia. Y a través de la ley, de la comprensión de la ley que crea toda forma, llega al punto del viaje en el que toda forma revela su naturaleza libre, como energía. Aqui la energía de capricornio ha cumplido su función, y está lista para transformarse en Acuario, que es ya un paisaje de pura energía, libre de formas.
Capricorn by Sergem
Una metáfora del camino de Capricornio es la Vía del Samurai, del guerrero que pone toda su voluntad y su deseo al servicio de un orden mayor, sin cuestionarlo ni rebelarse contra él, sencillamente porque es lo que hay y lo que debe hacerse.
La vía del Vedanta Advaita, o no Dualidad, tiene una clara energía capricorniana, en la que la experiencia subjetiva y objetiva del mundo son experimentadas como una misma e inseparable cosa, y en la que no tiene sentido cuestionarse o preguntarse la dirección o el propósito de un hacer personal y subjetivo. Dónde sea que el actor sea borrado del mapa y uno entre en la experiencia de ser vivido por la vida, hay Capricornio. Aunque encuentre su plena manifestación en Piscis, el que consigue ordenar la experiencia Advaita y hacerla comprensible a lo humano, porque es así como debe hacerse, es siempre Capricornio.

jueves, 9 de abril de 2015

Signos y patologías



Los Caballeros del Zodiaco, o Saint Seya, de Masami Kurumada


La dificultad de integrar el poder y la pureza del arquetipo dentro del psiquismo humano aumenta conforme avanzamos en la complejidad de los signos. Esto crea una patología que podría definirse como caracteriológica, y que se va a identificar con los niveles mas bajos de lo que Carutti llama el cilindro de energía de cada signo. 

Así, las patologías crecen también en complejidad según el signo al que pertenezcan. La impulsividad en Aries, la posesividad de Tauro, y la hiperactividad de Géminis dan lugar a la simbiosis o la dependencia de cáncer, al narcisismo de Leo, y la obsesividad de Virgo. A su vez, estas conforman la histeria de Libra, la perversión de Escorpio, y el dogmatismo de Sagitario. Estos desembocarán en la superyoización de Capricornio, en la marginalidad de Acuario y la desubicación y el escapismo de Piscis. 

Y vuelta a empezar porque en el Zodiaco todo es circular y una energía sólo se transforma en otra en ciclos de complejidad creciente.



Zodiaco y niveles de Identidad.


Anelle 2012

Siguiendo el Zodiaco, la primera forma de identidad que surge es el nosotros en Cáncer, luego el yo en Leo, y luego el otro, el tú en Libra. Lo Otro, que es ya intuído y sentido en Virgo, no en el sentido comunitario, sino como abstracción objetiva, llega con Capricornio, pero para eso ha sido necesario bajar hasta las profundidades de Escorpio e integrar la sombra colectiva, y también, haber expandido la conciencia con Sagitario y unificado identidades a través de un criterio global y universal. 

Desde este punto de vista, el grado de identidad capricorniana es sumamente evolucionada, porque a través de su vaciamiento, de su impersonalización, abre la puerta al reino de lo transpersonal en el que se sumerge la identidad psicológica de Acuario y Piscis. En Acuario hay una especie de nosotros elegido, posterior y no anterior a la diferenciacíón de un yo, como había en Cáncer. Este Nosotros es un movimiento nuevo que tiene la facultad de que identidades individuadas y discriminadas elijan colaborar libremente respetando la cualidad y el ritmo de su propia auto-expresión. Un lugar en el que la singularidad y la colaboración coexisten. 

Esto es la casa XI, que desde un punto de vista organizativo, constituye el ideal o el punto máximo de respeto y de sinergia entre todas las identidades. Aunque -Wilber dicreparía en este punto- el primer encuentro del yo psicológico con lo transpersonal se produce realmente en Escorpio, a través de una fractura y de una inmersión brutal y súbita, tanto en los reinos prepersonales, como transpersonales de la psique. 

En Piscis la identidad se reabsorbe y se disuelve, de nuevo, para comenzar un nuevo ciclo, así que de la conciencia de la identidad de Piscis poco o nada puede decirse. Podríamos hablar de Conciencia Cósmica o Universal, pero decir esto también es arbitrario, ya que Piscis se experimenta fundamentalmente como una disolución de todas las formas en todas las formas, en el que ninguna identidad es ya posible. Para que haya cualquier tipo de identidad ha de haber algún tipo, por sutil que este sea, de forma o de diferenciación. En el fondo arquetípico de Piscis no existe nada de esto. Hay Pralaya: Disolución. O Absorción, según se mire.