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martes, 28 de abril de 2015

Astrología y creación continua: El modelo del toroide

Resultado de imagen de toroide
Imagen: www.josefagallego.cl


Llevaba tiempo tratando de configurar un modelo que casara el concepto procesual de la Astrología, que intuitivamente se siente como verdadero, con el concepto, de raigambre tanto advaita como cristiana, de creación "en el ahora", donde todo aparece y se consuma en cada Ahora intemporal, en una creación siempre libre, a la vez eterna y continuamente renovada.
La respuesta, por supuesto, es imposible para nuestra mente limitada, pero no obstante, he encontrado una manera de "imaginar" la conjunción de esos conceptos aparentemente antagónicos, a través del modelo del toroide.
Así, del centro vacío de una matriz en forma de toroide multidimensional, emergería la energía zodiacal, "a la vez" por "arriba" y por "abajo", en una creación continua siempre renovada, energía que aparecería simultáneamente en cada signo, ahora y ahora y ahora, en todos y cada uno de los desequilibrios posibles del Todo, en plena libertad y espontaneidad, consumándose y volviendo al centro vacío también por las zonas " superior " e "inferior" del toroide.
Pero, por otra parte, y en sincronía con lo anterior, esa energía realizaría un movimiento espiralado (ascendente y/o descendente) alrededor del toro, recorriendo todos los signos en un despliegue procesual que, ahora si, incluiría la dimensión temporal.
Burdo, pero moderadamente satisfactorio para mi limitado entendimiento.


lunes, 20 de abril de 2015

Maktub (desde el primer Aries)

Una de las conclusiones fundamentales de la visión de Carutti sobre los procesos (y, en relidad, de toda Astrología), es la implicación de todo en todo.
Me explico: Si cualquier carta de cualquiera de los ahora engastados en el tiempo (Saturno) es, en realidad, el retrato, o el modelo, del Universo en ese preciso momento, de ello se deduce necesariamente que toda carta posible estaba ya prefigurada, en su orden exacto, desde el mismo Big Bang (o primer Aries), ya que en ese estallido primordial se contiene el ordenado proceso de desarrollo de la manifestación desde entonces hasta este momento y cualquier futuro imaginable  ( si es que esta forma de expresarlo tiene algún sentido).
Mi carta y tu carta y toda carta ( o, mejor dicho, la carta a la que pertenecemos) había de sobrevenir necesariamente como momento de proceso inevitable. Saturno, en realidad, contenido en Aries. Saturno y tú y yo y la entera manifestación del centro.


Carutti sobre el mandala astrológico

Representación en 3D de la Vía Láctea- Autor no especificado

"(....) Lo que está en el centro es exactamente lo mismo que lo que está en la periferia, solo que en otro estado. Un mandala implica el despliegue de un centro en una periferia y, a la vez, implica la disolución de la periferia en un centro. Las dos cosas son lo mismo: o sea, algo se desplega desde el centro amorfo y toma cierta forma en la periferia. Aquello que en el centro está implicado, en la periferia está desplegado, 
En la periferia, el centro se encuentra en estado de forma; en consecuencia, son múltiples las formas necesarias para dar cuenta de la energía, porque la energía, lo ilimitado, no cabe en una sola forma, siendo esta excluyente por definición. La forma siempre deja afuera algo de la totalidad, que deberá manifestarse de formas complementarias. En cambio, el centro en sí mismo contiene toda la energía y, potencialmentre, todas las formas pueden encarnar en esa energía. Así, el mandala se va mostrando en distintos niveles de definición. La periferia es el nivel mas estable, el centro el nivel mas vivo. 
Entonces, esta es la primera relación entre el centro y la periferia: en el centro está la totalidad, y, desplegada en la periferia, está esa misma totalidad, en cuanto multiplicidad.
(....) La representación es evidentemente estática, pero lo simbolizado es treméndamente dinámico. En todo mandala está sucediendo la manifestación y la consumación, al mismo tiempo, simultáneamente. Pero desde luego, hay que comprenderlo a través de sus leyes de representación. 
(....) Una de las consecuencias de este doble movimiento - en el cual el centro se manifiesta en la periferia y a la vez esta se integra, se disuelve, se consuma en el centro- es que cualquier movimiento en una dirección, automáticamente tiene que estar compensado por el movimiento en la dirección contraria. O sea que, si aparece una forma en algún punto de la periferia, tendrá que existir otra forma en el punto opuesto de la misma, que compense a la primera.  Es decir, todo lo que aparece en la periferia del manda tiene que estar representado,-u organizado- de forma bipolar.
Es decir, para que esto sea un mandala, en el mismo momento en que se manifiesta algo en la periferia,  tienen que manifestarse todos los puntos complementarios, manteniendo así el equilibrio de la totalidad en la representación. No hay, en el mandala, posibilidad de una dirección autónoma, unilateral, independiente de las demás.
(....) Asi como la periferia es una manifestación del centro, el centro es una desaparición de la periferia. La coherencia con lo mandálico es que no podemos elegir una de estas dos direcciones. No tiene sentido decir que es una u otra, tener preferencia hacia una o hacia otra. Estas dos direcciones pueden ser reunidas en una imagen de fluir constante, de modo que podemos decir que el mandala pulsa.
(....) En la periferia tenemos entonces una multiplicidad que - podríamos decir- está generada por ese vórtice centra. En el centro, o cerca de él, el movimiento es muy ràpido, tanto, que no permite que nada se estabilice, o sea, que tome forma. Cuanto mas lejanía de él, mas estabilización. Entonces, cuanto más lejos del vórtice central, más quietas se quedan las cosas y mas estables permanecen en su definción. Por eso, en esa periferia aparece lo separado, la multiplicidad. 
(....) Todo mandala alude al principio básico de conservación de la energía. Otro símbolo de lógica típicamente mandálica es la serpiente que se muerde la cola, que se va devorando a sí misma hasta que desaparece. Cuando se devoró totalmente, reaparece. Siempre está muriendo, siempre está renaciendo..."


Extracto sacado de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti.