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miércoles, 15 de julio de 2015

Plutón, Señor de la Profundidad

Cuenta el mito que Hades, Señor de la Profundidad, poseía un gorro que le confería el don de la invisibilidad. por lo que jamás se mostraba a los mortales.
Ha llegado, sin embargo, el tiempo -este tiempo- en que el dios ha decidido desvelarse a nuestros ojos.
Descubriendo, además, un inmenso corazón en su centro.
Tal vez la madurez del psiquismo ha alcanzado el punto que permite la visión desnuda de la Sombra. Y la integración del tesoro que contiene.




miércoles, 24 de junio de 2015

Jung sobre la integración de la Sombra

Resulta interesante el énfasis de Jung en prevenir, en el trabajo con la Sombra, el error de confundir la integración con una enantiodromía en la que los antiguos valores serían sustituídos por sus contrarios. De lo que se trataría es de abrirse a los nuevos valores hasta entonces no aceptados ni  vividos, sin abandonar los anteriores.
Una ampliación de la capacidad de contención de psiquismo.
De contención de los opuestos.

martes, 14 de abril de 2015

La sombra de los Signos



Óleo de Johfra Bosschart



Leyendo a Carutti, y llevándolo al cuerpo, se hace evidente el juego de la luz y de la sombra que se produce en la interacción energética que hay en los signos y entre los signos. La intensidad, modo, calidad del juego de luces y sombras se asocia siempre al nivel presente en cada cilindro de energía. Por ejemplo, esta mañana he confirmado la pérdida de la mensualidad de mi prestación de desempleo por haberme retrasado unos días en la renovación de la demanda. La inflexibilidad e imposibilidad de diálogo que me he encontrado, familiar en todo punto y asociada a una cristalización obsesiva de toda la estructura capricorniana, constituye sólo otra muestra de una de las muchas variantes de expresión de la sombra de la vibración de la energía correspondiente a Capricornio. El talento es el detrimento, dice Carutti, y donde hablamos del don que cada nivel de energía del Zodiaco (lo que llamamos signos) hablamos necesariamente de su herida. 

Así, donde en Capricornio se encuentra un don propio e intransferible de desnudar las formas para llegar a la esencia común de toda estructura, aparece como sombra producida por esa misma luz, la impresionante capacidad de construir un muro  de contención que entorpece el libre tránsito y la necesidad de transformación del flujo energético. Por supuesto, la naturaleza de este muro es psicológica, no arquetípica, porque la energía propia de Capricornio se manifiesta en la psique de esta forma dual: proporciona sostén a cambio de supeditarse a un orden necesario y establecido. Este foco de tensión psicológica en la que uno necesita de la energía de Capricornio a la vez que la repudia por resultar demasiado restrictiva,  sólo se va integrando conforme uno va aceptando y aprendiendo a convivir con la particular vibración que este signo tiene en su carta. Cuanto más aceptación de la energía de Capricornio que hay en nuestro interior, con sus sombras y sus luces, más posibilidades de integrar la estructura y la autoridad interna que confiere la energía capricorniana. 

Obvia mencionar que este baile de dualidad se produce en todos los cilindros de energía de cada signo. Todos los niveles producen sombra, no sólo en los niveles mas bajos de energía se produce una especie de disociación. Al contrario, la capacidad de proyectar una sombra viene siempre con la luz de cada signo, independientemente de su  intensidad, calidad y altura. Por ejemplo, los niveles más bajos del cilindro de Sagitario darán una sombra pueril e infantilmente optimista, incapaz de testar o verificar su percepción subjetiva e  idealista o su necesidad de movimiento y expansión en la realidad mas cruda del mundo (la que corresponde o se ve desde el ámbito de percepción capricorniana),   igual que sus niveles más altos o desarrollados vendrán simultáneamente por un lado, con una capacidad impresionante de síntesis y comprensión de los niveles de manifestación de la existencia, y por otro, con ese dogmatismo, jerarquización  y a veces sectarismo,  que corresponde precisamente a ese aspecto sombrío relacionado con la competencia característica del ámbito de Sagitario, que es la capacidad de reconocer y atribuirle a todo un sentido, siendo que la sombra de este sentido es la necesidad de que todo el mundo se ajuste necesariamente a él, con lo que concatenaría con el siguiente nivel de sombra capricorniana, que es el espacio donde cualquier jerarquización o dogma se convierte  y se cristaliza en ley.

O entrando en el ámbito de Escorpio, en el que quizás se haga más obvio este juego de sombras y luces, al ser una energía que se encuentra y se identifica a sí misma a través de los extremos, encontramos ejemplos de disociación,  no sólo en sus niveles más bajos, los asociados tradicionalmente a las características tradicionalmente atribuidas a lo escorpiano, como la manipulación,  la depravación o sordidez, etc, sino en los más altos, allí donde aparece también un gran nível de conciencia y una inmensa capacidad de trascendencia. Así,  una gran energía escorpiana como un Sai Baba, autoproclamado a si mismo Dios, y reconocido como tal por millones de devotos y seguidores, trae consigo un nivel de sombra paralelo y al mismo nivel, pero de una forma inconsciente. Que Sai Baba sea consciente o no de su sombra no se sabe, pero que en su rol de maestro espiritual se mezclan características luminosas y oscuras de una forma indiscriminada, es un hecho reconocido. Y el mismo caso puede verificarse con muchísimos maestros conocidos, que han alcanzado un gran nivel de desarrollo en el manejo de la energía propio del cilindro de su signo, o de la energía dominante en su carta.

Sería largo, aunque muy interesante,  analizar el juego de luces y de sombras que se produce en el cilindro de energía de cada signo, y como un nivel de luz y de sombra concatena siempre, o se desborda (como decía Alimae Sol, en un post reciente),  en el siguiente signo o transformación de la energía. Dado que el Zodiaco es una estructura circular, nuestra esperanza es que tenemos infinitos círculos para ir reconociendo e integrando las muchas formas en las que interactúan este  juego de sombras y de luces. Lo importante, a nuestro juicio, es ir reconociendo poco a poco que todos tenemos este juego en nuestro interior, y que lo proyectamos de una u otra forma dependiendo del nivel de completitud con el que vivimos nuestra carta, es decir, hasta que punto estamos identificados con una parte de ella en detrimento de otras. 



domingo, 12 de abril de 2015

Recapitulación y Capricornio


La Recapitulación pertenece al ámbito de Capricornio. De hecho, Capricornio es un tipo de energía que está siempre recapitulándose a si misma y al entorno, ya que este es el modo con el que consigue discriminar y mantenerse en contacto con la esencia de la vida.

viernes, 10 de abril de 2015

Sobre la organización psíquica y los niveles de energía de Escorpio

Johfra Bosschart
Según Carutti, la organización psíquica de Escorpio es estar atento a lo negado. Ahora, según la relación que mantenga con lo negado, hablaremos de distintos niveles en el cilindro de la energía escorpiana. Hay que recordar que en lo negado se halla la puerta de todo un mundo oscuro que Jung denominó el inconsciente colectivo, con el que es muy difícil relacionarse y preservar a la vez la frágil cohesión de la organización psicológica.
Por eso, el movimiento mas fácil para Escorpio, es entregarse y ser devorado por lo negado, siendo engullidas también todas las cualidades que la consciencia había traído a la psique a través del viaje "exterior de Leo, Virgo y Libra". Es en este nivel de Escorpio en el que se encuentra el aspecto mas crudo y menos refinado de la energía escorpiana, y el lado de su energía que ha sido mas estigmatizado por la sociedad. Aqui, dice Carutti, "sólo existe el poder, sólo existe la pulsión, y todo lo demás no existe. Ejemplos de este estadio son un Charles Manson, el sadismo y la perversión, o el paisaje psicológico presente en los libros de Dostoiewsky". En este primer estado de la energía escorpiana, la organización psíquica del individuo no es lo suficientemente fuerte como para resistir la atracción, fascinación y el encuentro con lo negado, y es absorbido por los contenidos del inconsciente.
Smaug, imagen del "el Hobbit"
En un segundo estadio de la energía escorpiana, la conciencia es lo suficientemente fuerte como para resistirse a estos contenidos, pero no para integrarlos, y aparece un movimiento de rechazo y proyección de estos contenidos en el exterior. Aquí Escorpio se convierte en un cruzado que proyecta el intimo contacto que tiene con los contenidos inconscientes en la forma de una cruzada contra el mal, en cualquiera de las variantes en la que este "mal" pueda encontrarse. Aquí encontramos todo un abanico de personajes que tienen como característica común el estar polarizados en un extremo de la conciencia, proyectando sus demonios fuera y combatiendo contra ellos: policias, militares, jueces, religiosos, etc. Debajo de este rechazo a su propia oscuridad hay siempre una resistencia y un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa crea una necesidad y una cualidad de control, de que estos contenidos tienen que estar siempre bajo control. Controlar esta energía va sobrecargando poco a poco la estructura psicológica, dotándola de un fuerte rasgo de intensidad. Escorpio está siempre lidando con un alto e intenso nivel de energía interna. Este el por que en este estadio, la energía de Escorpio aparece psicológicamente como retenida y controlada, pero nos da la sensación de que puede explotar en cualquier momento, de que tratamos con una bomba de relojería. En este nivel, la organización psíquica se siente culpable de sentirse atraída y fascinada por estos contenidos, así que los controla y los proyecta al exterior, liberando con este movimiento algo de la angustia que produce la culpa.

En un tercer estadio, la organización psíquica es capaz de aceptar estos contenidos como suyos sin dejarse devorar por ellos. Esto es lo que Jung denominaba una correcta relación entre el yo y el inconsciente. Aquí Escorpio consigue integrar los dos caminos (exterior e interior) que ha recorrido la vida a través de la conciencia y lo inconsciente y que convergen en su psique. Cuando la energía de Escorpio es capaz de abrazar estos dos polos, aparece la cualidad de curar a otros. Escorpio no cura a los otros porque lo pretenda, sino porque ha ganado dentro de sí el poder de relacionarse y de convivir con lo negado, y sacar de ello la energía que tenía disponible para que el psiquismo pueda seguir creciendo y evolucionado. La forma de curación de Escorpio resulta a menudo intensa y dolorosa, porque su organización está diseñada para trabajar con los estados intensos, es decir, retenidos y acumulados, de la energía, pero es de lejos la mas eficaz para liberar la energía que hay disponible en lo negado, y que la conciencia necesita integrar para seguir su viaje por Sagitario y el resto del Zodiaco.