"Inteligencia planetaria", de Eugenio Carutti, es tal vez el libro más importante que he leído en mi vida.
Complejo, genial y revolucionario, se trata de uno de los más poderosos instrumentos de ampliación y transmutación de conciencias que me ha sido dado conocer.
Sólo puedo decir que estoy profundamente agradecida de que haya llegado a mis manos. Y que envidio con igual profundidad a la gente del grupo que está siguiendo el proceso, en Casa XI, bajo la dirección del autor.
Un espacio para reflexionar y debatir sobre astros, sueños, mitos, arquetipos y... todo lo demás.
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lunes, 11 de enero de 2016
miércoles, 5 de agosto de 2015
Lo que sólo yo puedo ser
"Cuando muera y llegue al cielo, no me preguntarán por qué no fui Moisés. Me preguntarán por qué no fui lo que sólo yo podía ser."
(Susya, rabí hasídico)
(Susya, rabí hasídico)
sábado, 18 de julio de 2015
Carta natal e individuación
Desde una perspectiva amplia, el proceso de individuación tendría que ver con la aceptación consciente de la propia carta, de una manera crecientemente profunda. En toda su amplitud y complejidad.
martes, 21 de abril de 2015
Campos mórficos
El campo energético de cualquier "ahora" sería, en realidad, un campo de forma. Un campo mórfico que (a la manera en que un sistema cristalográfico "formaliza", a partir de la solución saturada, cristales con determinada organización), imprimiría una "forma", una organización característica, propia sólo de ese momento, a la manifestación (modulando la sustancia "lunar" inicial, la materia prima del ser, a partir de la cual se manifiesta todo lo que es). Astros y, desde luego, seres humanos incluidos, en relación sincrónica entre sí y con todo lo demás.
El propio campo de forma no dejaría de ser, en definitiva, más que otro aspecto de la manifestación.
Por cierto que cada uno de tales campos, en tanto que aspectos desequilibrados del todo, se complementaría con todos los demás. Más aún, incluiría inevitablemente la posibilidad, e incluso la necesidad, de todos los demás.
Un desequilibrio de la Totalidad
"En la carta natal uno tiene los doce signos con distinto énfasis. Por eso, cada uno es un desequilibrio de la Totalidad."
(Carutti)
lunes, 20 de abril de 2015
Maktub (desde el primer Aries)
Una de las conclusiones fundamentales de la visión de Carutti sobre los procesos (y, en relidad, de toda Astrología), es la implicación de todo en todo.
Me explico: Si cualquier carta de cualquiera de los ahora engastados en el tiempo (Saturno) es, en realidad, el retrato, o el modelo, del Universo en ese preciso momento, de ello se deduce necesariamente que toda carta posible estaba ya prefigurada, en su orden exacto, desde el mismo Big Bang (o primer Aries), ya que en ese estallido primordial se contiene el ordenado proceso de desarrollo de la manifestación desde entonces hasta este momento y cualquier futuro imaginable ( si es que esta forma de expresarlo tiene algún sentido).
Mi carta y tu carta y toda carta ( o, mejor dicho, la carta a la que pertenecemos) había de sobrevenir necesariamente como momento de proceso inevitable. Saturno, en realidad, contenido en Aries. Saturno y tú y yo y la entera manifestación del centro.
Carutti sobre el mandala astrológico
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| Representación en 3D de la Vía Láctea- Autor no especificado |
"(....) Lo que está en el centro es exactamente lo mismo que lo que está en la periferia, solo que en otro estado. Un mandala implica el despliegue de un centro en una periferia y, a la vez, implica la disolución de la periferia en un centro. Las dos cosas son lo mismo: o sea, algo se desplega desde el centro amorfo y toma cierta forma en la periferia. Aquello que en el centro está implicado, en la periferia está desplegado,
En la periferia, el centro se encuentra en estado de forma; en consecuencia, son múltiples las formas necesarias para dar cuenta de la energía, porque la energía, lo ilimitado, no cabe en una sola forma, siendo esta excluyente por definición. La forma siempre deja afuera algo de la totalidad, que deberá manifestarse de formas complementarias. En cambio, el centro en sí mismo contiene toda la energía y, potencialmentre, todas las formas pueden encarnar en esa energía. Así, el mandala se va mostrando en distintos niveles de definición. La periferia es el nivel mas estable, el centro el nivel mas vivo.
Entonces, esta es la primera relación entre el centro y la periferia: en el centro está la totalidad, y, desplegada en la periferia, está esa misma totalidad, en cuanto multiplicidad.
(....) La representación es evidentemente estática, pero lo simbolizado es treméndamente dinámico. En todo mandala está sucediendo la manifestación y la consumación, al mismo tiempo, simultáneamente. Pero desde luego, hay que comprenderlo a través de sus leyes de representación.
(....) Una de las consecuencias de este doble movimiento - en el cual el centro se manifiesta en la periferia y a la vez esta se integra, se disuelve, se consuma en el centro- es que cualquier movimiento en una dirección, automáticamente tiene que estar compensado por el movimiento en la dirección contraria. O sea que, si aparece una forma en algún punto de la periferia, tendrá que existir otra forma en el punto opuesto de la misma, que compense a la primera. Es decir, todo lo que aparece en la periferia del manda tiene que estar representado,-u organizado- de forma bipolar.
Es decir, para que esto sea un mandala, en el mismo momento en que se manifiesta algo en la periferia, tienen que manifestarse todos los puntos complementarios, manteniendo así el equilibrio de la totalidad en la representación. No hay, en el mandala, posibilidad de una dirección autónoma, unilateral, independiente de las demás.
(....) Asi como la periferia es una manifestación del centro, el centro es una desaparición de la periferia. La coherencia con lo mandálico es que no podemos elegir una de estas dos direcciones. No tiene sentido decir que es una u otra, tener preferencia hacia una o hacia otra. Estas dos direcciones pueden ser reunidas en una imagen de fluir constante, de modo que podemos decir que el mandala pulsa.
(....) En la periferia tenemos entonces una multiplicidad que - podríamos decir- está generada por ese vórtice centra. En el centro, o cerca de él, el movimiento es muy ràpido, tanto, que no permite que nada se estabilice, o sea, que tome forma. Cuanto mas lejanía de él, mas estabilización. Entonces, cuanto más lejos del vórtice central, más quietas se quedan las cosas y mas estables permanecen en su definción. Por eso, en esa periferia aparece lo separado, la multiplicidad.
(....) Todo mandala alude al principio básico de conservación de la energía. Otro símbolo de lógica típicamente mandálica es la serpiente que se muerde la cola, que se va devorando a sí misma hasta que desaparece. Cuando se devoró totalmente, reaparece. Siempre está muriendo, siempre está renaciendo..."
Extracto sacado de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti.
Extracto sacado de Ascendentes en Astrología, de Eugenio Carutti.
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